Lo contrario al amor es la amistad.

Tw: Violación, asesinato, desaparición, amatonormatividad, homofobia.

 

Amistad. Odio esa palabra, la odio desde que tengo uso de razón.

Es ese territorio inhóspito donde sabes que cualquier cosa te puede pasar.

Sí, el amor romántico es ese club, esa sala con sus estrictas reglas; la amistad es ese erial donde se monta una rave improvisada, una barra libre donde todo el mundo se empuja en el pogo y todo vale.

Salgamos poco, mucho o nada, sabemos que el club necesita de la rave, y la rave del club. En el Club de Las Relaciones Amorosas (sean mono o poli) sólo puede entrar la gente rica en recursos emocionales que se verá con la cartera vacía en la primera ronda, metidx en problemas donde lxs seguratas toman partido (ya que TÚ has pagado TU entrada), donde si te violan y denuncias has de esperar temblando el veredicto del club. Donde si eres pobre en recursos emocionales (neurodivergente) y decides entra te das cuenta de que has hecho la peor inversión de tu vida.

A la Rave de la Amistad, en cambio, va siempre la gente pobre, esa gente que no iba vestida como exigía el puertas, esa gente que la liaba dentro del club, esa gente que no pudo entrar debido al sacrosanto derecho de admisión. Y así improvisan una fiesta con pocos recursos, apañan unos bafles de segunda mano mezclando cables, compran el alcohol en lotes en el mercadona, y poco más. A la Rave de la Amistad va esa gente que « se conforma con poco » como bien diría un neoliberal con recochineo. Pero donde si te pasa algo no puedes tan siquiera denunciar, ni acudir a nadie. Donde nadie va a estar dispuerte a solucionar un conflicto.

Lo contrario al amor no es el odio, lo contrario al amor es la amistad. La propiedad privada, como es el Club del Amor, necesita un  no lieu, un sitio sin reglas, una alternativa para meter a toda la escoria a la cual no dejan entrar.

Como bien analizaba Monique Wittig en La Pensée Straight, todo se rige por un binarismo: Bueno-Malo, Derecha-Izquierda, Luz-Oscuridad, Recto-Curvo, Hombre-Mujer…

Platón elaboró las nociones de Lo Uno y de Lo Mismo (como si fueran Dios y el Bien) y la noción del Otro (lo que no es lo mismo que Dios, el no-Ser, el mal). La dialéctica opera de este modo, por una serie de oposiciones que tienen esencialmente una connotación metafísica: Ser, o No-Ser

Monique Wittig, El pensamiento heterosexual.

Wittig no habla en ningún momento del amor en esta dialéctica. En cambio, la amatonormatividad también tiene su binarismo, siendo el Amor el Uno y la Amistad Lo Otro, esto es, el 1 y el 0, el Amor queda por encima siempre. Pero para quedar por encima, necesita que haya algo debajo, y ahí es donde opera la Amistad.

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Amor en negrita y en mayúsculas. Amistad en cursiva y en letra más pequeña…

La Amistad es el no-Ser, aquello que no es amor. Lo sombrío. Y todo lo que es no-Ser, evidentemente no importa en la sociedad. No tiene reglas, no es « lo recto ».

En el amor te expones, pero en la amistad también, puesto que es un no-lugar. Donde las cosas no se hablan porque no existen. Donde, si eres une amigx, pasas a ser un No-Ser y pasas a ser por tanto prescindible: Lxs amigxs pasan su tiempo contigo hasta que encuentran al Ser.

Por eso, cuando las parejas del mismo género se presentan a sus padres reaccionarios, deciden presentarse como « amigxs », para afirmar ante la autoridad paterna que No-Son.

Por eso, en una amistad nadie está legitimadx a pedirle más disponibilidad o cuidados a le otre porque « sólo es amistad ». Puedes traicionar puesto que « sólo es amistad ». Por eso, no existen los celos porque « sólo es amistad ». Podéis follar y después hacer como si nada porque « sólo es amistad ». Puedes saltarte el consentimiento puesto que « sólo es amistad ». Puedes insistir puesto que « sólo es amistad ». Puedes ser manipuladx puesto que « sólo es amistad ». Puedes dejarte tratar como a una mierda puesto que « sólo es amistad ». Puedes encontrar el Amor y alejarte sin mediar palabra con tus Amistades puesto que… Bueno, es lo que hacen lxs amigxs a veces, ¿no?

A mí me violaron en nombre de la amistad. Me llamaron basura en nombre de la amistad. Me amenazaron con matarme en nombre de la amistad. Se aprovecharon de mi familia en nombre de la amistad. Me acosaron telefónicamente en nombre de la amistad. También en nombre del Amor, pero esos malos tratos sí que cuentan (jurídica y psicoterapéuticamente hablando) mientras que los que me hizo un Amigo no… ¿No es acaso injusto?

Por eso, en el caso de Marta del Castillo intentaron hacer todo lo posible para demostrar que la asesinada y Miguel Carcaño habían tenido una relación de Amor, porque era un caso de importante que merecía difusión mediática y que por tanto, tenía que Ser. Un hombre matando a una mujer con un mero enlace de Amistad no es importante para la prensa.

El Amor mata. La amistad también... ¿Cuántos feminicidios, cuánta transfobia, cuánta homofobia, cuánta violencia estructural habrá matado en el mundo envuelta bajo el manto de las rencillas entre amigxs? ¿Por qué sólo contamos los feminicidios de los marcos de pareja bajo la palabra de feminicidio íntimo? Fácil, porque la única intimidad proviene del Amor, el resto no existe.

Odio el amor. Y por ende, odio la Amistad. Me triggerean tanto la una como la otra. Odio la amatonormatividad, puesto que nos afecta a todxs, y rige nuestras vidas al milímetro. Odio su binarismo, como odio cualquier binarismo. Muches queremos salir de ahí.

Es por eso que muches hemos accedido al término de queer-platonic, aunque bien es cierto que es paradójico que le dediquemos un término anti-binarista al señor que creó el binarismo de nuestros días. Por eso, hay quienes preferimos traducir este término como relaciones de cuidados.

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Una buena alternativa para muchas relaciones de cuidados es plasmarlo por escrito. Este es un ejemplo, sacado del Tumblr QPAdvice.

Las relaciones de cuidados, pueden ser arrománticas o no, asexuales o no, correspondidas o con sentimientos cruzados. Eso no es lo importante. Lo que le diferencia de la amistad es que primero, surge como concepto alternativo al binarismo Amor-Amistad para así desjerarquizar las relaciones emocionales; para le individue, una relación de cuidados estaría en el mismo plano que una relación amorosa al uso. Se hacen planes y proyectos juntxs, esto es, se cuida la relación a corto, medio y largo plazo, de ahí el nombre. La segunda diferencia es que, a diferencia de la amistad, hay voluntad al respeto del consentimiento, a la comunicación y la gestión emocional: Se pone todo sobre la mesa, las necesidades de cada cual, sus sentimientos, cómo hacer frente a una posible (in)compatibilidad, se desgranan todas y cada una de las interacciones etc.

Las relaciones de cuidados o queerplatonic, esas relaciones que muches ya teníamos pero que al fin tienen un nombre.  A les individues partícipes de una relación tal, se les suele llamar zucchinis (calabacines); lo que empezó como una palabra random en internet se terminó convirtiendo en uno de los términos más acuñados.

Por eso, no soy amigx de nadie. Puedo ser colega, compañere, camarada. Y, sobre todo, puedo ser un calabacín que desafíe la amatonormatividad.

¡Abajo el Amor!

¡Abajo la Amistad!

¡Vivan los calabacines! 

 

No tengo que demostrarle nada a nadie (Aritz Ugarte)

 

Por Aritz Ugarte (Griott), rapper y activista.

 

Content warning: Sexo, malos tratos, violación, slut shaming, bifobia, transfobia. Y aclaro también que el artículo se refiere en concreto a estas discriminaciones (bifobia y transfobia), no a discriminaciones misóginas, puesto que los trans masculinos (aunque seamos NB) NO sufrimos misoginia ya que pertenecemos al espectro masculino como bien el nombre indica. Lo que no quita, por supuesto, que también nos pasen opresiones relacionadas con el heteropatriarcado pero a ver eh, separemos.

 

Es increíble cómo el mensaje lesbofeminista me caló. Yo, que siempre fui un espíritu libre, que fluía entre géneros, entre diversos tipos de sexualidad y afectividad, que no necesitaba demostrarle nada a nadie. Así fui en mi adolescencia, roto, pero libre, con disforia corporal, pero apañándomelas porque crecí en un entorno que jamás me ocasionó disforia social. Con una diversidad neuronal y además un trastorno post-traumático debido a unos abusos sexuales, roto, pero libre.

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Foto mía del año 2009. Ya me hacía masectomías caseras jeje.

 

Me atrevía a experimentar, a sacar todo el genderflow que llevo dentro. Me gustaba disfrazarme de Michael Jackson y follar así con otros tíos. Me gustaba ir de gothic lolita y follar así con tías. En mi faceta estándar, la de cani, era ese loco feminazi bisexual del barrio de Lavapiés que todo el mundo respetaba.

Pero bueno, un día me lié con un tipo que era muy cishetero, muy machirulo y monógamo él. Me hundió, me evangelizó. Convirtiendo mi violación de la preadolescencia como una señal de que estaría mancillado y en la mierda para siempre. Llamándome guarrx por haberme liado con tíos. Llamándome escoria por haberme liado con más tías que él. Comparándome la bisexualidad con el nazismo y diciendo que prefería liarse con una de Democracia Nacional antes que con una bisexual. Recriminándome que yo quisiera tener polla y cortarme las tetas. Recriminándome el tener rasgos faciales andróginos. Martirizándome por el número de pollas que me había comido. Me hundió psicológicamente, me creí toda esa mierda. Entre eso y mi disforia corporal no quería ni que me tocaran porque me sentía culpable por cualquier cosa sexual que hiciera. Y su leitmotiv era la traición, la posibilidad de que yo le pudiera engañar. Traicionar.

Un día un buen amigo me dijo que yo era genderqueer, tiré del hilo y llegué al feminismo queer. Entonces yo vivía en Marsella por cuestiones laborales, ahí yo sudaba de los ambientes feministas y encima la peña en Madrid estaba a tope contra lo del proyecto de ley del aborto, así que tiraba de los recursos feministas de la gente del estado español. O sea, según mi cabeza entendió, feminismo queer y lesbofeminismo eran casi lo mismo porque en ambas corrientes se metían todas las bolleras que no querían pagar la birra a 2’70€ en Chueca, y que todas esas bolleras estaban emigrando a Lavapiés, mi barrio. También entendí que las lesbofeministas no se ponían glitters ni se pintaban bigotes mientras que las bolleras queer transfeministas sí. Y como me gustan los bigotes y el glitter dije que a lo mejor ese esa mi rollo, el feminismo queer/transfeminista. Me extrañó ver que ahí no había lo que decía mi colega, esto es, poca notoriedad de gente trans y queer, de pan/bis,  en algún momento incluso me pareció la onda como que se estaban reapropiando de un queer que no les pertenecía por tener un privilegio monosexual y cisgénero. O, incluso, que en su mayoría eran gente cis que se apropiaban del discurso no binario para intentar joder a las chicas trans. Pero bueno. Yo que soy un poco corto a veces, llegué a la conclusión fatídica de que a lo mejor ser bollera y queer eran lo mismo así que dije bueno soy bollera. Me emocionó tanto el ambiente que dejé Marsella y volví a Madrid y a frecuentar Lavapiés. Pero…

En el rollo feminista, también me han hundido y evangelizado. Mi agresión también se estaba convirtiendo en la señal de que yo estaría jodido y mancilladx para siempre (bueno, me pasaron el número de una psicoterapeuta sólo porque no quería gestionar mi agresión como a ciertas tipas « más experimentadas en agresiones que yo » les venía bien). También me han llamado guarra (bueno, más bien « bollera de hace tres días ») por haberme liado con tíos. También me han llamado escoria (bueno, « sobradx ») por en alguna ocasión haberme liado con más tías que ellxs. También me han comparado la bisexualidad con ideologías políticas (bueno, en este caso no el nazismo, pero sí el trotskismo, por eso de la traición y el entrismo). Recriminándome (bueno, exotizándome) mis rasgos faciales andróginos. Recriminándome (bueno, preocupándose de que abandone cierta expresión de género) que yo quiera tener polla y quitarme las tetas. Y, por supuesto me han recriminado el número de pollas que me he comido, y aquí, independientemente de que sean de tías, de tíos o de tíes, lo que supone además una transmisoginia con la que yo no había tenido contacto teórico anteriormente. Me hunde psicológicamente, me creo toda esa mierda. Entre eso y mi disforia corporal no quiero ni que me toquen porque me siento culpable de cualquier contacto físico que tenga.

 ¿Y cuál ha sido la razón de todo esto? La traición, el ser cómplice del régimen heterosexual, porque lo personal es político, que aunque lo dijeran las feministas radfem (cof cof) en referencia al trabajo doméstico, pues por qué no utilizar esa frase en los transfeminismos para apedrear a alguien ¿no? Pero claro, a mí no saben si acusarme de traición por ser transmasculino y por tanto « pasar a ser el enemigo », o si acusarme de traición por (a veces) liarme con tíos o peor… ¡Pasar a ser el enemigo para liarme con otros enemigos, rompiendo la ecuación que fijó una que yo me sé (1)!

El traidor, yo soy siempre el traidor. Para quién, para qué, ¿Es normal que un machirulo maltratador y cishetero como mi ex y ciertos transfeminismos compartan el mismo traidor político y personal? ¿Alianzas extrañas como cuando en Donetsk se unían fascistas prorrusos y « antifascistas » para hacer frente al Euromaidan?

Digánme pues por qué yo, que siempre he sido un espíritu libre, cómo me terminé creyendo a rajatabla un mensaje lesbofeminista (podéis decir lo que queráis pero no veo diferencias entre ambas corrientes, caris) que, al igual que el rancio de mi ex, me echaba en cara mi cuestionamiento de género y mi bisexualidad. Cómo llegué a luchar contra gente con un espíritu sexo-genérico tan fluído como el mío. Cómo yo, agnóstico y de espiritualidad libre, me terminé creyendo un dogma que se complementaba con las premisas de un maltratador psicológico hombre, cis y heterosexual… ¿Quién performa el rol de género masculino aquí? ¿No es el autoritarismo la peor de las lacras de la performatividad masculina? Y el slut shaming, y la bifobia, y la posesividad, y el maniqueísmo…

Yo que me fui al feminismo queer para encontrarme, me desencontré el doble (Sólo la gente trans como yo me ha reencontrado conmigo). Yo, que cuando leí a la Wittig me lo tomé como un análisis estructural imprescindible, y no como cuatro citas sueltas que iban a usar otras personas para echarme en cara qué hago con mi cuerpo..¿De verdad hemos llegado a la situación de confundir un análisis estructural con actuar como la Santa Inquisición?

Hace mucho que no me visto como Michael Jackson y follo vestido así con un tío. Tampoco de gothic lolita con las tías. Me he creído la mierda de fuera. Lloro en mi habitación porque me digan que he traicionado un género al que jamás pertenecí ni como simpatizante. Lloro en mi habitación desconsoladamente por no poder ser bisexual sin sentirme culpable con la ansiedad de imaginarme críticas… Y la sombra de mi ex-novio maltratador acompañando cada uno de sus conversaciones, con trigger warnings constantes.

Pero sigo siendo ese cani loco, feminazi, bisexual, de Lavapiés, que todo el mundo respeta. Ojalá algún día deje de llorar por estas mierdas, que yo no tengo que demostrarle nada a nadie. Mucho menos en mi barrio.

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Foto cedida por Natàlia Wuwei en un bonito y telepático cruce de pensamientos que hemos tenido. Foto retocada con ordenador quitando la « a » final de traidora con respecto a la foto original.

 

(1) No encuentro la cita en cuestión, así que de momento borro mi alusión.

El privilegio de la queja

  No lo sé, al menos a mí sólo me gustan les híbrides. Sólo me siento agusto con les frikis, es ahí donde me siento bien. Es en lo más oscuro donde pasan movidas interesantes. Así que sí, las cosas van a cambiar. Sabes, cada vez habrá más despellejadxs, es a partir de elles que las cosas cambian, porque su visión del mundo es la más precisa, la más real. Solo puedes juzgar al mundo cuando éste se ha sentado en tu careto. 

Casey.

SurlMag, entrevista a Casey y Virginie Despentes parte 1.

 

 

Me gustaría que mis quejas fueran socialmente aceptadas. Tener un blog donde me siguiera mucha gente, donde con un solo click cientos de miles de personas me hicieran caso, y no cuatro gates como a día de hoy. Me gustaría alimentar el LOLgasm, que dijera lo que dijera eso fuera a misa, y que nadie me cuestionara.

Me gustaría tener las energías para sacarme una carrera universitaria. Esa carrera universitaria desde la cual tú, desde tu pedestal cultural, me acusas a mí de tener un lenguaje poco accesible a mi clase social (cuando sabes que yo siempre he hablado así). Me gustaría poder tener el privilegio de quejarme de la accesibilidad del lenguaje sin haber yo accedido jamás a la clase que digo defender.

Me gustaría hablar de transversalidad en un barrio colonizado por la clase media intelectual. Pasarme por un barrio obrero sin tratar con la gente de ese barrio, sólo tener tratos endogámicos, para así luego echarle la culpa a las chicas de barrio por no pasarse por las reuniones de mi colectivo, al cual creo como epicentro del mundo. Me gustaría que no me temblara el pulso cuando me encuentro en Lavapiés con alguien que me conoció de pequeña y que decido retirarle el saludo para que no se me enfade la élite feminista. Me gustaría haber tenido una vida donde mi trato con la clase obrera se hubiera limitado a entrar en la tienda del egipcio a comprar una nueva shisha, o a comprar especias en un hindú.

Me gustaría haber sido popular en mi adolescencia, en aquel instituto al que se le caían las paredes. Haber tenido un elenco de colegialas que ejecutaran mis órdenes. Me gustaría que mis leitmotiv para meterme en el feminismo y el activismo se hubieran resumido en lo que todas ya conocemos. Me gustaría no haber sufrido bulliyng. Me gustaría que mis quejas se redujeran a « el chico cuando folla con muchas es un campeón pero la chica que hace lo mismo es una zorra » y repetirlo como un mantra para así tener muchas seguidoras a las que adoctrinar. Me gustaría ser de esa gente que se menciona como « loca » cuando simplemente son peña sana mentalmente que acosa a neurodivergentes y que cuando llega al Máster se ve agobiada y le da un ataque de ansiedad, y que ya por eso se denominan neurodivergentes.

Me gustaría poder saludar a gente que no conozco, que me resulte agradable hablar con cualquiera que me atosigue a preguntas. Me gustaría poder ser popular sin necesidad de hacer música. Me gustaría por un momento saber qué se siente con una interacción social sin que ésta me agobie o me haga tener paranoias. Me gustaría no tener que dejar de ir a una asamblea porque tengo el cerebro totalmente apagado. Me gustaría no quedarme sin datos en el móvil por cada vez que finjo estar a mil cosas para no saludar a nadie en una fiesta, para que respetaran mi capacidad contemplativa. Que no me pregunten si me pasa algo únicamente porque suelo mirar mal a la gente.

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Me gustaría tener la sangre caliente a la hora de defender a una femini-master en nombre de una sororidad en la que no creo, y la sangre fría para ni siquiera mirar a la cara a la madre de familia me pide veinte céntimos en el metro. Tener la sangre fría para llamar a un machirulo « friki gordo, seguro que no se te levanta« , tal y como yo no hacía en el instituto…pero tú sí.

Me gustaría dejar de recordar cada patada, cada risita, cada insulto. Me gustaría no preguntarme obsesivamente quién de con quien estoy en una fiesta fue acosadorx en su instituto. Me gustaría no haberme sentido nunca solx ni abandonadx. Me gustaría no dudar de mi género sólo porque me hacían bullying tanto los chicos como las chicas y me sentía tan alejade de sociabilizar con ambos géneros que ni sé si lo hice o en qué género lo hice o cómo lo hice. Me gustaría traicionar a mi pasado y hacer lo que a mí me hicieron y además hacerlo en nombre del feminismo, convertir una lucha en mi nuevo patio del recreo donde poder ser yo la reina… o el rey. 

Y, tras haber hecho todo eso que la sociedad me pide, me gustaría que mis quejas fueran escuchadas sin necesidad de meterle un bombo caja de fondo, porque si las dijera en prosa y sin instrumental, diríais que ya estoy con mis quejas de siempre. Y sé que en rap tampoco las escucháis, pero al menos me felicitáis.

Y, tras haber hecho todo eso que la sociedad me pide, me gustaría tener un mensaje « accesible », sin palabras raras, sin enfrentamientos. Un mensaje que no moleste a todos esos chicos y chicas que me hicieron bullying a mí, a otres, y a les niñes (y no tan niñes) que actualmente se lo hacen a otra gente. Me gustaría no hablar de bullying dentro del activismo, que no hubiera niñates que confundan bullying con guerra en el olimpo. Me gustaría llevarme bien con esxs acosadorxs, que duermen con la conciencia tranquila, que dicen dormir por las noches, blancxs que usan la palabra interseccionalidad cuando sólo buscan joder a les más sensibles psicológicamente, económicamente.

Me gustaría hacer un feminismo digno de un diario de larga tirada. Un feminismo mainstream, de ese que aglutina a mucha gente en torno a un mensaje difuso, para que mis quejas no desaparecieran cuando no rapeo, para que no desaparecieran cuando no soy vuestro objeto musical al cual fetichizáis por su origen social. Me gustaría, me repite la cabeza, que mis quejas fueran socialmente aceptadas.

Y ahí me doy cuenta, que la queja sólo se la pueden permitir les privilegiades, les líderes. Les abucheades nos quejamos por vicio. Les bufones de les reyes somos tomadxs a broma y nos dan una palmadita en la espalda, quizás una cerveza.

Y ahí me doy cuenta, que las quejas socialmente aceptadas, bien a golpe de decisiones en asambleas, bien a golpe de tirada, bien a golpe de likes/followers, son sinónimo siempre de algún tipo de poder, siempre hay algo que se cuela, una pequeña discriminación, un pequeño guiño de « tú no sabes y yo sí », para que tú, cuando respondas algo con claridad, te tachen de sabelotodo y grandilocuente. O de no saber hacer « críticas constructivas ». O incluso, tachar de loca…¿pero no eran ellas las locas?

Bueno vale, si llevas la contraria, el exotismo de la locura se acaba y empiezan los insultos que les salen del alma: La chica trans loca, la gorda loca, la gitana loca, su ex la loca, y la loca de la loca que fíjate si está loca. Joder, menuda loca. O quizás digan joder qué persona más tóxica, para no mostrar su discriminación. Pero joder están locas, y en el fondo no quieren tantas locas y loques en el feminismo. Algún loquero informal sí, algún estigmatizador de tu tono al hablar, algún compañero de la policía del género. He de informarme sobre el tone policing.

Mientras, sigo pensando en mis « me gustaría », en vuestros « me gusta ». En sentirme validade por la sociedad.

Y ahí me doy cuenta que no, que mi sitio está en los márgenes, que ahí está mi feminismo. En los márgenes todo se funde, todo se confunde…Pero nos une haber ido a institutos públicos de mierda de barrios de mierda donde nadie nos hacía ni puto caso salvo para jodernos. No somos les niñes índigo de un planeta lejano. Somos les marginades y marginadas de los barrios marginados. Pero, al fin y al cabo, gérmenes de la revolución. Donde si no escucháis nuestras quejas, las escucharéis a hostias. Las quejas no serán restringidas a les privilegiades.

 

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El Feminismo Bonito frente a la Discordia

Los ideales feministas cada vez llegan a más gente porque todas y todes luchamos duro para que así sea. El feminismo sale en portada de revistas, a la Superbowl, a la ONU,  e incluso hay periódicos que tienen columnas semanales dedicadas a ello. Hasta en Salvados se habla de patriarcado, y las XL salen en la tele. Todos esos avances jamás se hubieran imaginado hace unos años y son fruto de mucho esfuerzo, es muy bueno. Nuestras redes cada vez son más numerosas, donde hay personas muy diversas y eso gusta. Pero es cuando se proponen debates sobre otras opresiones en el seno feminista que la diversidad parece no gustar tanto.

Siempre es muy espinoso hablar de opresiones y de cómo encajarlas con el feminismo o la lucha donde más suelas participar. Nadie quiere reconocerse como opresore. Siempre es mejor usar el esforcímetro. Decir « yo organicé unas jornadas sobre esto » cuando alguien te pide que rectifiques un comentario discriminatorio. Todo el mundo habla del perdón, ese concepto tan católico, pero en cambio poques piden perdón y poques perdonan. Lo que, sin duda, poques rectifican. Poques llevan a la praxis, a la realidad. Nadie quiere exponerse individualmente, y menos colectivamente. Nadie está dispueste de depurar ciertas actitudes en un colectivo: En unos ambientes feministas donde (por el planeta en el que hemos crecido) se sigue respirando el neoliberalismo en nuestras estructuras activistas, donde las afinidades (aka amiguismos) priman por encima de la solidaridad y el apoyo mutuo, la gente prefiere tomar la lucha feminista y la « deconstrucción » de privilegios como un método de ‘autoayuda’ en vez de como una lucha conjunta contra determinadas estructuras que oprimen a un cuantioso número de seres humanos. No en vano en muchos textos veo frases que hablan de « liberarse del patriarcado » o de la heterosexualidad como quien habla de deshacerse de un jarrón.

En un contexto semejante, donde se plantean opresiones desde una óptica no revolucionaria, surge una reacción todavía peor: La del Feminismo Bonito.

El Feminismo Bonito tiene artículos sueltos con muchísimas visitas. Quienes lo escriben no suelen tener malas intenciones y pueden ser gente maja.  Y, sobre todo, es un discurso que a todo el mundo gusta. Se resume en la persuasión a que no haya conflictos entre corrientes (cuando, por número, es inevitable que las haya!). Claro, eso gusta tanto a ti, como a una del PSOE, como a la TERF que te llamó heterófoba, como al chico feminista que se cree el fockin amo, como a una persona discriminada que tiene un burning increíble y prefiere tirar tierra de por medio, y como a una persona discriminada que no le gusta que se hable de su discriminación porque ha encontrado su espacio de seguridad y se ha olvidado del resto. Es más, a lo mejor quien escribió algo una vez de feminismo bonito fue por una ruptura política feminista, pero gusta tanto que le puede gustar hasta a la chica en cuyas muelas se caga. Un mismo discurso no puede gustar a gente tan diversa, porque sus intereses pueden ser múltiples y opuestos entre sí. Si gusta, es porque el lenguaje es borroso…

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Imagen sacada de la página: En Somosaguas andan diciendo

El feminismo bonito lo suele hacer gente bonita. Gente guapa, hablando en plata de belleza normativa. Gente popular en el activismo. Gente bonita con sentimientos bonitos. Podría citar, como ejemplo ilustrativo, el artículo Tan Feminista Que Eres de Barbijaputa para Píkara Magazine. Pero podría poner muchos más ejemplos, incluso de artículos de gente a la que quiero y admiro, pues es un discurso muy en boga.

El feminismo bonito no da datos, no ejemplifica, no da consejos concretos. Habla de que frente al debate tiene que primar el amor, la empatía, los cuidados, la cercanía, el diálogo, el saber escuchar. De conceptos que a saber si tienen un significado palpable, y si lo tienen para cada persona son de una forma (no como si hablo de privilegios que es algo materialmente demostrable). Como no son conceptos que se puedan materializar, su utilización puede ser incluso psicofóbica: Si yo leo « empatía », no lo interpretaré como yo interpreto la empatía, sino como lo interpreta el modelo social vigente, el neurotípico. Pero en cambio, si leo « empatía » me apaciguo, porque son conceptos que sosiegan nuestras mentes, las desconectan de un análisis racional y espontáneo. Tal y como hace la Iglesia y organizaciones similares.

 

Hay dos argumentos que, cierto es que son muy gancho en el feminismo bonito. El primero es la presunta inaccesibilidad del lenguaje de la convergencia de luchas y que sería mejor ofrecer un mensaje que « llegara a más gente », cuando esa descafeinización demuestra su fracaso absoluto (y merecido) frente a, por ejemplo, poblaciones racializadas, pobres y/o trans. Tratar múltiples opresiones sirve precisamente para llegar a más gente, no para llegar a cuatro elegides como se pretende creer desde este discurso.  Se habla de un supuesto academicismo del feminismo transversal, pero eso sí, desde posiciones que también son académicas. Y no en pocas ocasiones desde posiciones de clase acomodada, blanca, estable, populares, sociables, en un colectivo importante etc.

El segundo argumento es el de que desde la transversalidad se hacen carreras a ver quién está más oprimide y que se dan linchamientos populares. Insisto en que no voy a negar este hecho. Como tampoco voy a negar que existen chantajes emocionales del tipo « si no me haces casito diré que eres discriminatorio en X ». Pero, volvemos a lo mencionado arriba. Esto no es, ni más ni menos, que una inercia neoliberal de los transfeminismos, y las convergencias de luchas, que es normal que se dé porque ni hemos crecido ni creceremos (lxs vivxs) en otro sistema económico diferente al capitalista. Inercia la cual, por supuesto, quienes portan el feminismo bonito utilizarán conscientemente cuando les convenga y de hecho la utilizarán mucho, bien en su praxis bien en sus cuentas bancarias.

Tal y como el discurso tercerposicionista denuncia la globalización nutriéndose del dinero de los banqueros, el feminismo bonito denuncia la elitización del transfeminismo desde posiciones de poder en el mundo intelectual. Pero, aunque lo utilicen para estas dinámicas autoritarias, el discurso del feminismo bonito no pretende « re-comunizar » la convergencia de luchas. Su enemigo no es el liberalismo, es la propia convergencia de luchas. Quiere acabar con los necesarios debates.

El Feminismo Bonito es como el brocialist (machista-leninista) sólo que superponiendo la opresión de « la mujer » (un sólo tipo de mujer, con un sólo tipo de fenotipo y de genitales) en vez de la de clase como hace el brocialist. Es el burócrata diciéndote que en tanto que proletario no puedes proponer otras cosas porque así terminarías con la revolución proletaria. El feminismo bonito es esa compañera blanca callando a una compa racializada con una sonrisa caritativa. Esa chica llorando que exclama en una asamblea de gestión de conflictos « ¿por qué no nos volvemos hacer amigxs y que todo vuelva a ser como antes? ». Es el discurso que no dudará en perseguir cual caza de brujas a cierto tipo de chicas (poco populares, « chicas de internet », etc) mientras que, frente a una acusación a alguien con prestigio, la gente se acordará de este discurso, del amor que tenemos en nuestra kundalini, y de lo importante que es la sororidad.

El Feminismo Bonito es, sencillamente, reaccionario. Bonito, precioso, como todo lo reaccionario. Las personas que lo promulgan no son necesariamente malas, ni « menos feministas », cualquiera hemos caído en él, como se pueden caer en tantas cosas. Saliendo del maniqueísmo, no voy a decir que ese discurso sea el mal porque no creo en ese concepto (el mal, otro concepto borroso, sí), pero sí que opino que es un discurso demasiado patalético, y en este mundo quien puede permitirse una pataleta es porque puede, porque tiene poder, porque sabe que será escuchada, quien sabe que no va a ser escuchade jamás se atreverá a exteriorizarlo. Por eso, son pataletas que retrasan nuestros procesos colectivos cuando, visto que a día de hoy hasta hay feministas en Ciudadanos, el tiempo en los transfeminismos juega en nuestra contra.

Por eso hay que saber identificarlas y combatirlas, tal y como debemos hacer con cualquier proceso que niegue la transversalidad, el feminismo, y/o la revolución social. En resumen, es indispensable combatir cualquier premisa que se meta en bucles metafísicos y donde los conceptos que se manejen sean los que inventaron aquellos señores que asesinaron y torturaron a muchos de nuestros antepasados… De los míos, al menos.

 

Por mis antepasades. Si no hay discordia, no es mi revolución transfeminista. Porque sin discordia, no hay colectividad. Sólo dogmatismo.

 

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Crónicas islamófobas, en respuesta a Daniel Castillero

Queer Punk Riot

El pasado 10 de febrero Fatima Ataar y yo participamos en una charla organizada por Jerc Sant Feliu donde tratamos temas vinculados al encaje de la religión en la juventud feminista.

Por mi parte enfoqué la charla desde dos puntos principales, en primer lugar el secuestro de los textos, enfatizando el hecho de que todos los concilios donde se fue decidiendo qué formaba o no parte del Nuevo Testamento fueron coordinados únicamente por hombres y recalcando que aunque fuera por inspiración del Espíritu Santo la mano del hombre tuvo un valor decisivo a la hora de escoger los que serían declarados válidos y los que serían declarados herejía.  Por otro lado comenté la experiencia de contradicción que se puede dar, (tanto a nivel intelectual como de experiencia) y como esa experiencia en la contradicción desemboca en una teología crítica que busca la liberación desde un prisma feminista.

Fátima se centró…

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(Le blog du Koala) El cissexismo en el mundillo feminista radi-aveces-caca

Este texto es un escrito francófono redactado por Ultrapuke, y que actualmente podéis encontrar en el blog Le Blog Du Koala, el cual recomiendo sin lugar a dudas. Está dirigido al cissexismo de los ambientes trans, maricas, bolleros, feministas y queer.
Nota de traducción (Griott): A pesar de a mí personalmente no convencerme las siglas sobre asignación, este texto las utiliza para denunciar determinadas situaciones. « Asigné.e F à la naissance » está traducido como AMAN (asignade mujer al nacer) y « assigné.e M à la naissance » está traducido como AHAN (asignade hombre al nacer). Han salido últimamente nuevas siglas en castellano para poder explicar este concepto, si alguien me las puede refrescar por favor que me contacte en los comentarios del blog.

 


 

 

El cissexismo es un sistema de opresión que pone los cuerpos, experiencias e identidades cis como norma, es una transfobia insidiosa la mayoría de las veces perpetuada por gente cis, e incluso a veces por gente trans.

Cissexismo es cuando llamas a tu colectivo con nombres del tipo « Clitoris », « Ovarios contra todo », o cualquier otra referencia a la anatomía de las personas con vagina. No podemos relacionar el feminismo con las vaginas sin excluír a todas aquellas mujeres trans que no tienen.

Cissexismo es cuando piensas que dos personas que han concebido une hije juntes son, a la fuerza, un hombre y una mujer heteros.

Cissexismo es cuando piensas que sólo las mujeres pueden gestar une hije y que son las únicas que podrían llegar a necesitar procreación asistida.

Cissexismo es cuando una bollera que folla con hombres trans te dice que jamás ha follado con un tío.

Cissexismo es pensar que a TODOS los maricas les ponen únicamente las pollas y que a TODAS las bolleras les ponen solamente los coños.

Cissexismo es pensar que es super radical que una chica cis no se depile y que, cuando una mujer trans no se depila, pienses que « no es una verdadera chica trans ».

Cómic « Assignée Garçon », de Sophie Labelle.

Cissexismo es cuando utilizas una polla o unos huevos como símbolo de masculinidad.

Cissexismo es cuando esperas que un chico trans sea ‘butch’ y que una chica trans sea ‘fem’, mientras que te la suda que tus amigos cis sean ‘fem’ y que tus amigas cis sean ‘butch’.

Cissexismo es cuando hablas de « preservativo femenino », de « eyaculación femenina ».

Cissexismo es cuando hablas de « sociabilizades como hombre » para referirte a personas AHAN, y de « sociabilizades como mujer » para referirte a las personas AMAN.

Cissexismo es hablar de « cuerpo de mujer » y de « cuerpo de hombre ».

Cissexismo es hacer campañas de prevención entre lesbianas suponiendo que todas tienen vagina.

Cissexismo es quejarse de que no había cortos de temática lésbica en un festival queer cuando acaban de pasar un vídeo de dos tías trans follándose durante 10 minutos.

Cissexismo es que pienses que me puedes generizar en femenino los días que me pongo falda.

Cissexismo es pensar que si no te has cambiado el nombre ni hecho una transición (hormonal/médica) no eres verdaderamente trans.

Cissexismo es pensar que si no eres binario no eres verdaderamente trans.

Cissexismo es creer que sólo hay un recorrido y una sola vivencia trans.

Cissexismo es utilizar a Valérie Solanas como el gran símbolo del feminismo queer.

Cissexismo es que en grupos/colectivos/asociaciones/eventos no mixtos sólo haya personas AMAN.

Cissexismo es suponer la identidad de género y los pronombres de alguien sea cual sea su presentación física.

Cissexismo es pensar que alguien (cis o trans) « tiene pinta de ser trans ».

Cissexismo es contratar a alguien cis para que haga el papel de personajes trans en el cine.

Cissexismo es pensar que un tío trans no puede ser marica, o que una tía trans no puede ser bollera.

Cissexismo es cuando quieres que las personas trans te digan que lo son.

Cissexismo es « luchar por la igualdad entre el hombre y la mujer ».

Cissexismo es pensar que luchar por los derechos reproductivos de las mujeres está centrado en el derecho al aborto y que no incluye reivindicaciones contra la esterilización forzada de las mujeres trans.

 

 

El amor es amatonormatividad.

Siempre que se habla de diversidad sexual, la diversidad afectiva se eclipsa. O en realidad no, no se eclipsa: Se sobreentiende que, conforme se establece una relación, se establece tanto por « amor » como por sexo. No hay nada más peligroso que pensar eso. Porque piensas en un « pack » que te tienes que llevar a la fuerza. Es como cuando pides en un restaurante de comida rápida (vegano,en mi caso, en el tuyo ojalá también) que por favor, que no te pongan patatas, que te pongan una ensalada. O peor, cuando sólo pides la ensalada. En realidad es peor, porque no es un servicio aislado y puramente económico, sino donde juegan además del económico otros factores. Ese cúmulo de factores que son ni más ni menos que el patriarcado.

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Estos factores de los que hablo son entre otros el sexocentrismo y la amatonormatividad. Éste último significa « imposición de la vinculación romántica y recíproca a alguien ». Nos crían en la ideología del tener pareja desde nuestros primeros días de vida, y que esta pareja nos tiene que atraer a todos los niveles. Esta imposición viene no obstante acrecentada por otras problemáticas del patriarcado, a destacar el género: Cuanto más te acerques a la feminidad o al género femenino, más se impone la vinculación romántica, para pasar a ser novia de, compañera de…

Cuando estás en una pareja heterosexual, la chica es la novia de, es su pertenencia. Él a ella podrá pegarla, menospreciarla, violarla, y hasta matarla: La sociedad dirá que « falleció », cual muerte súbita, cuando fue él quien la mató. La mujer maltratada no sólo depende del maltratador, depende del propio sentimiento romántico en sí (llamado « enamoramiento » para que suene más bonito), de ahí que, en ocasiones, una mujer pueda sufrir a lo largo de su vida varias situaciones de malos tratos con personas diferentes y de incluso géneros diferentes.

Así pues, por mucho que se quiera reformar el término « pareja » con gilipolleces sacadas de Acción Poética, por mucho que la propiedad privada pase de una persona a dos o tres, la amatonormatividad oprime, el amor es propiedad privada, por tanto mata. 

Puede haber quien me argumente, de manera tremendamente LGTBIfóbica, que « el amor es un invento para que la especie se siga reproduciendo ». Si bien es posible que inicialmente esa fuera la « intención » del patriarcado, hoy en día no es necesaria, incluso cada vez hay más parejas cisheterosexuales que se fugan del natalismo obligatorio… En cambio, en el mundo LGTB (más LG que TB) observamos el camino contrario, observamos que la frase mencionada tiene un calado inconsciente en las disidencias sexuales, y se calca. Y se reproducen situaciones de malos tratos, de posesividad… Y ahí, el natalismo puede existir o no. Por tanto, el objetivo de la amatonormatividad no es la ‘supervivencia de la especie’, al menos ya no lo es: Su objetivo es la desigualdad, establecer relaciones de poder.

Si eres GODI/LGTB no te libras del sexocentrismo y la amatonormatividad. Si eres transfeminista tampoco. Es que ni siendo activista del poliamor te libras, es más, por norma general, creo que no se están planteando bien los discursos poliamorosos. Estoy harte de discursos de poliamor cuyo argumento a extractar es « el poliamor es bueno porque puedes follar con más gente y así saciar tus instintos primarios », como si tuvieras que follar con todas tus relaciones, o como si tuvieras un vínculo romántico con todas tus relaciones… Mientras les amigues, aquelles con lxs que no follas, quedan relegados una vez más a un segundo plano.

Sería buena idea potenciar del discurso de la anarquía relacional, que intenta no sólo romper con la monogamia, sino con la jerarquización de las relaciones del tipo « primero la(s) relacion(es) sexoafectiva(s), y en segundo o tercer lugar las amistades ».

También sería buena idea visibilizar las identidades asexuales y arrománticas, ya que tenemos bien poca en los espacios de orientaciones disidentes, además, pienso que tenemos una capacidad subversiva de la que poca gente ha hablado hasta ahora; os recomiendo pues, que sigáis este 14 de febrero el hashtag #AcephobiaLike y #AphobiaLike.

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  La atracción romántica (enamoramiento) como un espejismo.

 

Por consecuente, estaría muy bien aclarar los diferentes tipos de atracción que se han podido delimitar. Las que más se suelen mencionar son la sexual, la romántica, la platónica y la estética. Se pueden encontrar definidas en páginas como Asexual ACES (página que recomiendo), en cambio no dejan de estar definidas de una manera normativa a su vez, incluso falaz.

Conviene recordar qué significa atracción. La definición más correcta que he encontrado es « lo que despierta interés o simpatía ». Profundizaría y diría « lo que despierta un interés sensorial positivo ». Éstas se van conformando con las imaginerías culturales que se van construyendo en la mente, aunque también algunos ‘dados’ conforme su neurodiversidad. Eso es cierto. Pero la atracción es ante todo un ejercicio sensorial. Te pueden atraer ciudades, paisajes, músicas, escritos… Y también personas. Las personas como son seres animados, con sistema nervioso y voluntad, pueden sentirse atraídas o no por otras personas, esto es, puede haber reciprocidad o no haberla, se puede « pasar al acto » o no. Por eso no hay que aspirar a tanto con definiciones grandiosas, y definir la atracción como lo que despierta un interés sensorial positivo, simpático, armonioso, agradable.

Partiendo de ahí, intentaré redefinir las atracciones más conocidas:

  • Atracción estética: Interés sensorial positivo ante la apariencia física de una persona, generalmente acompañado de una excitación cerebral. La defino como atracción primaria.
  • Atracción platónica (squish)Interés sensorial positivo ante la personalidad de una persona, generalmente acompañado de una excitación cerebral. Se puede buscar una reciprocidad y materialización (charlar, incrementar la confianza) o se puede no hacerlo. La defino como atracción primaria.
    • Hay quien define la atracción platónica como « buscar amistad con alguien » cuando primero amistad es de por sí un concepto de ‘segunda división’ (The Thinking Aro aquí lo explica muy bien) y segundo, definir las atracciones (cualquiera) partiendo de un supuesto de reciprocidad es falaz y discriminatorio, ya que hay gente cuya atracción no busca reciprocidad ni « materialización ».
  • Atracción sexual: Interés sensorial positivo ante una persona y generalmente acompañado de una excitación tanto física como cerebral que sintomatológicamente predispone al acto sexual, pero… ¡Ojo! Se puede buscar una reciprocidad y/o materialización (actividades de alto rendimiento sensorial) o se puede no hacerlo (porque le-s otre-s no quiera-n, creas que no quiere-n, o tú no quieras materializarlo). Esta atracción depende de las dos anteriores mencionadas (bien de la estética, bien de la platónica, bien de una combi de las dos), por lo que es una atracción secundaria.
  • Atracción sensual: Interés sensorial positivo ante una persona y generalmente acompañado de una excitación tanto física como cerebral que sintomatológicamente predispone a actividades sensuales, y se puede buscar una reciprocidad y/o materialización o se puede no hacerlo (ídem de arriba). Es también una atracción secundaria al depender de la atracción platónica y/o de la estética.
    • Las actividades sensuales se diferencian de las sexuales por su « bajo rendimiento de excitación sensorial física ». Que su rendimiento sea más bajo que en las sexuales no la convierte en le « hermane fex » de la atracción sexual, la atracción sensual es tan válida como la sexual.
    • Hay quien define las actividades sensuales como besitos y abracitos. Nada mas lejos de la realidad. Habrá quien considere un beso como una actividad sexual, y habrá quien considere un fisting hasta el duodeno como una actividad sensual. Ahí ya cada persona establece sus baremos.

Todas estas atracciones responden a estímulos directos de los sentidos (estos estímulos pueden existir o no, pueden estar más o menos condicionados culturalmente etc…).

Una atracción, por tanto, no « busca ». Una atracción no busca, per sé, establecer un tipo de relación. Eso es una imaginería que, aunque se « dispare » a la vez que una de las atracciones mencionadas, no tiene que ver con ésta.

No he incluído la atracción romántica como otro tipo de atracción. El motivo principal que me atañe aquí, en este artículo, es exponer la falacia del concepto. Según mis resultados cuando googleo ‘romantic attraction tumblr’, la atracción romántica responde a « quiero tener una relación romántica contigo ». Lo que:

  • Contradice totalmente la definición de atracción que hemos dado arriba
  • No se puede definir algo utilizando el mismo término que defines
  • Discrimina orientaciones grisrrománticas, la lithromántica por ejemplo

 

La atracción romántica (el enamoramiento) no es una atracción, es una expectativa fruto de la amatonormatividad: Lo que se entiende como atracción romántica o enamoramiento no deja de ser un « pack » de las cuatro atracciones anteriormente mencionadas. Si ante una persona se dan esas cuatro atracciones simultáneamente está muy bien, y por supuesto que se puede experimentar, eso no lo niego. El problema es intentar imponer que, por ejemplo, si una persona te atrae estéticamente, también te tenga que atraer en los otros tres campos (a destacar el sexual). Esa imposición es entre otras cosas la amatonormatividad y el sexocentrismo.

Hay fuentes, más alternativas, que definen atracción romántica o enamoramiento como « querer una relación íntima con alguien »… ¿Y qué significa pues, querer una relación con alguien? ¿relación cómo, tradicional? ¿así es como define alguien poliamorosx la atracción romántica? ¿lo define como « búsqueda de intimidad » cuando también se puede buscar intimidad en relaciones arrománticas como las queerplatonicas? No, eso que sientes no es atracción, eso es una expectativa. Pero no es una atracción. Nos han metido la idea del cupido, de los flechazos, y así pasa. No, no te puedes sentir atraíde por el hilo conductor que te une a alguien, al igual que no te puedes sentir atraíde por el tiempo, por los minutos del reloj. Ahí reside el mal de la amatonormatividad: Confundir atracción y expectativa, deseo y objetivos, estímulo sensorial y « lo que se espera de ».

La única finalidad de esa expectativa es imponer la relación romántica, por tanto, el sexo obligatorio en X frecuencia. Ahora no hablo de monogamia, hablo de relación romántica. La amatonormatividad y el sexocentrismo cooperan constantemente. Las bases de la relación romántica es que obligatoriamente te tiene que gustar todo (apariencia, personalidad, sexualidad, interacciones corporales) de alguien-es. Esa imposición es de por sí es una falta de consentimiento constante establecida por la sociedad patriarcal. Si bien es cierto que hay relaciones románticas asexuales, se sigue imponiendo la atracción recíproca en otros aspectos. Pero por otro lado lo bueno es que, si el sexo no se impone (como tampoco la dependencia, los celos, la monogamia, etc), vemos cómo el romanticismo y la atracción romántica (o enamoramiento) demuestran ser unos conceptos epistemológicamente vacíos de contenido. 

La amatonormatividad podemos afrontarla personalmente ¡O no! Pero sí que posiblemente, cuanto más critiquemos a la monogamia, al amor romántico y al concepto de amor mismo  tal y como (se supone que) hacemos con la heteronorma, más fácil se nos hará abordar análisis. Esto no es una competencia a ver quién se ‘libra’ antes de la amatonormatividad: Vamos todes en el mismo barco, y vamos a salir del mismo barco juntes, colectivamente. Pretender salir del tiesto cuando crecimos en él y sentirnos superiores por ello, sería una manera individualista y para nada ‘radical’ de ponerle fin al problema. Lo personal no sé si será político…pero lo radical, es, sin duda, colectivo.

En resumen y como propuesta de una solución conciliadora, pese a que es necesario seguir usando el términos sobre orientaciones románticas, para empoderar a ciertos núcleos GODI, poliamorosos, y del espectro arromántico (como es mi caso y el de muchxs compas), conviene combinar bien las pequeñas conquistas con los ataques al sistema, combinar reformismo y revolución: No conviene olvidar la inclusión de todo el mundo, como tampoco el análisis estructural, la amatonormatividad que nos mueve, la amatonormatividad que ha vendido el concepto de « amor » a la propiedad privada que supone la pareja, que ha malversado el concepto de amor hasta conventirlo en la misma mierda que la propia amatonormatividad. Amor es amatonormatividad, y son unos espejismos que matan, día a día, mujeres e identidades de género no hegemónicas en todo el planeta.

Por cierto, Feliz San Valentín y tal.

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Se llamaba Kayden. Era autista. Era trans.

Ayer 5 de febrero la policía asesinó a Kayden Clarke, un chico trans y asperger del estado de Arizona (EEUU) y conocido por sus videoblogs y en especial por un vídeo que se hizo viral donde su asistente personal canino le ayudaba frente a una crisis sensorial.


En esta ocasión Kayden, estaba en plena crisis sensorial y de ansiedad, y su madre llamó a la policía de su ciudad (Mesa) para que le ayudara. El resultado fue el contrario. Según reporta el detective Esteban Flores, cuando los oficiales de policía entraron en su domicilio se encontraron con la tesitura de que Kayden tenía un cuchillo dispuesto a autoagredirse. Y a los policías no se les ocurrió otra cosa que dispararle. Por un cuchillo, sí. Bueno, al fin y al cabo la misma excusa que usa la policía siempre para agredir, siempre « tienen algo », y si no pues se lo inventan. No sería la primera vez que la policía mata a un autista: El 20 de septiembre del 2011, Serge, un autista no-verbal, moría asesinado a manos de la policía marsellesa.

Igualmente, aunque él portara una arma blanca, esto demuestra la carencia de formación psicológica que tienen las fuerzas del orden, donde los policías heroicos y asertivos se quedan una vez más en la pequeña pantalla (de donde nunca han salido). Donde la policía mata a autistas. Quizás los Estados Unidos de América sea un país sincero, con un Estado sincero (no perfumado de mierda keynesiana) que simplemente desea proteger sus intereses y sus métodos: Uno de ellos es el malthusianismo: Lxs « débiles » tienen que morir. Esa es la filosofía del Estado. El meritocratismo.

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Un usuario en internet « Se suicidió a través de la policía- Darwin gana de nuevo!!!! » Pues eso, meritocratismo.

Pero tampoco me apetece centrarme en aspectos estatales y bajar más abajo, a la gente, donde el meritocratismo también se palpa. Se pueden decir muchas cosas de Kayden ya que hacía activismo en numerosas luchas.

Una de ellas, la animalista. Participaba en HALO (un colectivo de su ciudad que cuidaba de perrxs abandonadxs), cuya presidenta también llamó a la policía en el día de ayer, ya que Kayden le mandó un mail la noche del jueves diciéndole que si algo le pasaba que por favor cuidara de Sampson (su asistente personal canino que rescató del refugio de perrxs que llevaba su colectivo). Y me temo que a la presi le preocupaba más el perro que el chaval: Según leo en periódicos locales, Kayden no era un chico muy querido en los círculos animalistas de Phoenix. Al parecer ser, su actitud les chocaba. Una vez más,  los círculos animalistas y veganos (donde los comentarios psicofóbicos del tipo « menudo loco desalmado ese que ha matado a un ciervo deberían encerrarlo en el psiquiátrico » no tardan en aparecer en cuanto surge oportunidad) demuestran que es imprescindible que la lucha antiespecista/animalista/ecologista se interseccione con otras muchas luchas.

Kayden era chico trans. Bueno, se sabe por sus vlogs que tenía muchas ganas de comenzar el proceso hormonal en testosterona, no tengo la fuente que me confirme que se denominaba chico en verdad. En todo caso era trans y se llamaba Kayden Clarke. Muchos medios autistas se han hecho eco de la noticia de la trágica muerte, todavía más trágica al saber que él era la persona que salía en aquel vídeo viral que comentaba más arriba. Kayden en ese vídeo conectó con muches de nosotres, nos vimos a nosotres mismes. Viendo el meltdown de Kayden muches confirmamos que éramos autistas. Pero el problema viene cuando en los árticulos se malgeneriza a nuestro compañero. Esto se ha debido en gran parte a la información dada por sus propios asesinos (la policía), que en su declaración se refieron a él todo el rato en femenino pues no estaban al tanto de su transición; esa es la información que en todo momento ha circulado (y en la cual se han ensañado los medios locales aun sabiendo que se llamaba Kayden), por lo que la malgenerización se ha debido a una momentánea falta de información. En cuanto se ha corroborado su transición y sus pronombres, las noticias en páginas autistas (donde las cuestiones de género no suelen ser precisamente ajenas) se han ido editando paulatinamente. Su malgenerización ha venido más bien dada por los medios informativos locales, tránsfobos y neurotípicos como ellos solos, donde, tanto fuentes policiales, como redactores, como personas que comentan la foto, demuestran que Kayden era una persona que toda su vecindad rechazaba casi por unanimidad.

 

Así que: Ya que los websites autistas han ido rectificando el misgendering y han incluído su transición, me gustaría saber cuántos medios informativos LGTB y trans harán énfasis en que Kayden tenía y de hecho fue asesinado por su síndrome de Asperger. Es más, me gustaría saber a cuántos les interesará esta muerte. Posiblemente no lo hagan. Al igual que Alan Turing se sabe que fue gay pero no que fuera autista. Al igual que se sabe que Virginia Wolf era bollera pero no que era bipolar. Como siempre, los ídolos queer sufren un borrado total de su identidad neurodivergente. Como siempre, en las manifestaciones contra la transfobia se grita « somos anti-normales, no enfermos mentales ». Como siempre, las asociaciones trans pisan del todo a sus compañeres trans y neurodivergentes con unas consignas que reclaman que se excluya el Test de Minessota en los diagnósticos de disforia de género cuando a las personas Asperger (algunas trans, otras cis) también nos dan el test de Minessota, con unas consignas con un #DerechoASer que pide que se excluya la transfobia del DSM cuando lo que habría que pedir es que se excluya el DSM de la faz de la Tierra.

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« Deja de intentar encajar cuando naciste para estar afuera » Última foto de portada de Kayden Clark.

A Kayden los médicos y psicólogos no le dejaron transitar hormonalmente debido a su síndrome de Asperger. Es más, le dijeron que se tenía que « curar de su autismo » (!!!!!!) antes de empezar su hormonación. Violencia psicofóbica diaria. Confirmo aquí, por lo que me atañe, que son diagnósticos excluyentes. Que tienes que elegir. Que si eres trans tendrás que ser binario y fingir neurotipicismo, tendrás que pasar por el aro. Mismamente a mí, que me encuentro en pleno proceso de diagnóstico de Asperger, sé que no podré acceder a hormonación conforme concluyan mi diagnóstico.

Así que por favor, chicos trans (neuro)normativos: No aprovechéis esta noticia para decir que la policía le asesinó por ser trans e incluírle como víctima de transfobia, y ya de paso intentar « medir » las cifras entre chicas trans asesinadas y chicos trans asesinados, decir que a vosotrOs también os matan, relativizar la transmisoginia, cargaros el transfeminismo un rato, y hacer un erasuring total de la identidad autista de nuestro compañero. Kayden fue asesinado por su crisis sensorial autista. Y su crisis sensorial se daría entre otras cosas, muy seguramente, porque los doctores no le consideraron lo « suficientemente trans », no se lo consideraban porque era autista. Vosotros tampoco le habríais considerado lo suficientemente trans si le hubiérais conocido. Kayden era ese trans del que todo el mundo reniega porque no conviene. Porque da « mala imagen ». Porque a ver si « la gente que no sabe » va a pensar que todxs lxs trans estamos locxs y no vamos a poder conseguir esas conquistas socialdemocratillas que nos hemos propuesto.

Hurgando en el perfil de Kayden me encuentro con una imagen en su foto de portada: Deja de intentar encajar cuando naciste para estar afuera. Quizás fue la moraleja, el bofetón, que quiso darnos desde un principio. Chicos trans normativos, mundo trans normativo, teníais mucho que aprender de gente como Kayden.  Y mientras hayamos trans haciendo activismo neurodivergente, tendréis mucho que aprender de nosotres. Rest in power compañero, hermano. El mejor homenaje, continuar la lucha.

 

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Kayden Clarke acompañado de Sampson.

 

 

 

 

 

Mis propósitos activistas para el 2016

He estado pensando mucho sobre mis errores y enseñanzas del 2015, y había pensado compartirlas con vosotres en forma de deseos y propósitos para el 2016, puedo ‘renovarlos’ ya que son propósitos perennes. 

Me explico. Todxs tenemos nuestros procesos y nuestras prospecciones sobre diversos temas concernientes al activismo. Pero en ocasiones chocan con otras debido a opresiones que o bien nos ejercen o bien ejercemos. Y como todes en algún momento (sí, todes) nos pasamos de la raya con algún privilegio y año por año se van acumulando conflictos no resueltos, me gustaría autoformularme algunos consejos que, quien quiera, puede compartirlos (o no). Personalmente me centraré muy especialmente en los espacios, redes e individualidades que se consideran (trans)feministas.

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1.Corregirse y disculparse aunque sea tarde: 

Disculparse no es cagarse, disculparse siempre es necesario, incluso si hay personas que no saben por qué narices te estás disculpando. Creo que es necesario que me retracte (y ya lo voy haciendo poco a poco) de algunas de mis disertaciones, de cosas que he dicho y de cosas que he hecho. Es necesario que pida disculpas a quien haya agredido en el pasado (aunque fuera hace muchos años me da igual). Y no creo que esto sea síntoma de debilidad sino al contrario, es la tozudez y el orgullo lo que nos debilita tanto individualmente como colectivamente. La autocrítica dentro de los activismos, y más todavía de los transfeminismos, me parece esencial.

2. Dar las gracias a quien te permitió evolucionar.

 Muy ligada a la anterior en verdad: Personalmente creo que todas las cagadas tienen una moraleja, y que quien te puso los puntos sobre las íes (y no quien te « hizo los coros ») fue quien te ayudó. Personalmente, yo he evolucionado muchísimo en estos cuatro-cinco años que llevo en el activismo, he pasado de ser conspi femichista a ser quien soy actualmente: Los agradecimientos que tengo que dar son tan inmensos que darían una vuelta al mundo entera. Por eso, al igual que creo que es necesario evolucionar, creo también puede ser muy frustrante para muchas personas de nuestro alrededor el autoproclamarse fervientemente contra X opresión/agresión cuando todavía no has saldado tus cuentas con X opresión o agresión. Y qué mejor que dando las gracias a quien te corrige, ya que así animas, reconfortas, das ánimo, y convences para que les demás y tú misme sigáis por esa línea.

Por ejemplo, yo lo voy a hacer ahora mismo: Reconozco que yo he tenido actitudes tremendamente bifóbicas en el pasado, y gracias a leer blogs sobre orientaciones GODI y análisis sobre el monosexismo y escuchar a personas no-monosexuales he podido corregirme, así que desde aquí quería dar las gracias a gente  maravillosa como Natalia Climent Pèra o Devera Zapata. Porque gracias a ellas terminé el 2015 cuestionándome el monosexismo y mejorando así mi discurso.

3. Respetar los procesos de todes: 

Ahora intentaré irme al otro extremo del tablero, de agresor a agredide. Evidentemente, si una persona me ha agredido verbalmente en enero (por GODIfobia por poner un ejemplo) y veo que en junio ha salido del armario como GODI, mi primera reacción será de asombro y la segunda de cabreo (especialmente si no se ha retractado públicamente de cosas como explicaba en el punto 2). Pero la tercera reacción no puede ser de cabreo y conspiración, sino de comprensión hacia su proceso, ya que todes en algún momento hemos renegado de nuestras opresiones y hubiéramos querido comprensión al empoderarnos. Es cierto que hay opresiones, como son el género, la sexualidad, las neurodivergencias o las enfermedades no « visibles » (fibromialgia etc) que dependen exclusivamente de lo que te diga la persona, mientras que otras (clase, raza, expresión de género, cultura) son visibles. Pero que esas opresiones sean « invisibles » no significa que sean opresiones de segunda, por eso merecen el mismo respeto y la misma intersección.

En 2015 también aprendí la lección de respetar otro tipo de procesos personales como son los devenires ideológicos: Por ejemplo, a mí no me gusta Barbijaputa porque actualmente se niega a revisarse sus conductas tránsfobas e islamófobas (tampoco es que el entorno la ayude a corregirse; salvo una conocida autora y activista, jamás he visto a nadie que corrija a Barbijaputa, punto 5), pero en cambio hay gente que le echa en cara que antes no era feminista y que ahora lo es por moda. Decir este tipo de cosas es como caer en el ‘rescate’ de twits antiguos para descalificar el presente de alguien: Cuando hacemos esto, caemos en el inmovilismo: Si no incorporamos peña nueva a nuestras filas, es muy probable que se termine quedando la misma gente de siempre y se terminen formando élites de pensamiento, y creo que ni queremos eso, ni nos conviene esta actitud, ya que el pensamiento crítico y activista está conociendo un apogeo importante y expansión importante desde hace 6-7 años y no podemos permitirnos el buscar en el baúl de los recuerdos de actitudes opresoras y malformaciones ideológicas del resto: Miremos, si acaso, en nuestro baúl ante todo.

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4. Las organizaciones no son sacrosantas, ni una isla desierta, ni tampoco el demonio: 

Vale, tú puedes estar en una organización o asociación (o grupo de afinidad, o asamblea etc), pero siempre tendrás que cooperar con otros (sería lo suyo para llegar a intersecciones y a una colectividad entendida como cooperación y apoyo entre diversas organizaciones). Una cosa es señalarse los errores teórico-prácticos (cosa imprescindible) entre colectivos y otra entrar en juegos de competitividad y de poder. Personalmente no entiendo esas competencias que veo, por ejemplo, entre chicas/es de organizaciones mixtas, a ver qué organización tiene más o menos machirulos en vez de apoyarse bien informalmente bien en asamblea organizada: La intersección también debería de ser organizativa.

Por otro lado, también están las personas que, por desgracia como yo, aprovechan su carácter de activista freelance  para emitir juicios de valor precipitados sobre colectivos: Juzgar a una organización entera de opresora en X cuando hay personas de X opresión dentro, es invisibilizar y despersonalizar de un plumazo el trabajo y los esfuerzos que las personas oprimidas por X hacen en esa organización, porque en mayor o medida seguro que se están esmerando para cambiar las cosas en ese espacio. En esto último creo que caí mucho a lo largo del 2015 y me gustaría no repetirlo en el 2016.

Creo que un partido, colectivo, organización, asamblea, grupo de afinidad o asociación tendría que ser un sitio que nos permitiera, sencillamente, progresar. Es un espacio más de sociabilidad, por el que ni deberíamos dejarnos la piel defendiéndolo cual sustituto de Dios, ni deberíamos tampoco demonizar las organizaciones (cayendo en la actitud toto que dirían mis compas francófonxs) porque para muchas personas queridas y afectadas por una opresión, éstas son un espacio importante. Creo que es importante respetar las decisiones de cada cual y tejer redes de apoyo mutuo, tanto intra-colectivo como inter-colectivos (muy en especial cuando se comparte una opresión en común).

 

5. No ignorar agresiones por amiguismo :

Muy cierto es que cuando alguien comete una agresión, el veredicto se decide en función de la popularidad (o carencia de ésta) y del neurotipicismo (o carencia de éste) de la persona agresora, y no en función de la magnitud de la agresión o de otras opresiones. Por ejemplo, si una persona muy sociable influyente en el activismo comete una agresión, generalmente la agresión se silencia, ya que son « personas que conoces de haces muchos años » o « que han hecho mucho por ti ». En muchas ocasiones, debido a la popularidad de la persona, esta agresión puede ser vista incluso como positiva y subversiva, cayendo en lo que se conoce en inglés como lolgasm.

En cambio, el debate y el progreso son imposibles de conseguir con lolgasms:  Señalarle una agresión a una persona con la que tengas un lazo emocional, ideológico u organizativo no te convierte en su enemigo, al contrario, aunque os cabreéis e incluso (en el peor de los casos) os dejéis de hablar un tiempo o incluso te cagues en sus muelas, la estás ayudando a evolucionar como persona.  Une buene amigue/socie/compañere/conocide es quien señala los errores y privilegios, no quien se lo calla… Y callarse generalmente no es bueno, porque o bien estallas desproporcionalmente un día, o bien terminas comentando los errores de esa persona… a la espalda. La frustración siempre es acumulativa, no se destruye.

El conflicto siempre es renovador, por lo que, en la medida que nos lo permita nuestra salud mental y nuestro entorno, éste debería producirse, si bien es cierto y muy comprensible que en ocasiones no se pueda decir nada porque esta persona nos tenga atada material o emocionalmente y nos chantajee si la llamamos la atención, muy en especial si sufrimos una opresión estructural (de ahí la necesidad del apoyo mutuo inter-colectivos cuando hay una opresión común, para así escapar a estos chantajes)

 

6. No crear frentes de acoso pintorescos para ir en contra de una persona agresora: El enemigo de tu enemigo puede no ser tu amigo.

En el caso opuesto a lo que comentaba, si una persona agresora no es demasiado influyente en el activismo (por carácter, por participar en pocos eventos debido a neurodivergencias o vivir lejos, por inercia de la decadencia de su actividad como feminista etc) el veredicto generalmente suele ser más rudo, independientemente de la magnitud de la agresión, y por lo general se suelen crear ‘frentes’. Y a ese carro pueden llegar a subirse personas que posiblemente tengan principios totalmente dispares al tuyo.  Es paradójico porque mientras que las personas son incapaces de olvidar sus colectivos para luchar por una opresión común, sí que pueden olvidarlos cuando se trata de acosar a alguien. Viene a ser, como bien comentaba el compañero S.F.

« Los posicionamientos en sistemas morales en los que se crea una idea de lo malo y luego se despersonaliza a peña para colocarles en el eje del mal y así poder campar nosotres, les buenes, a nuestras anchas por el lado del bien y así justificar chorros de comentarios hirientes e innecesarios sobre gente que ha dejado de ser gente en esos sistemas de moral, sólo para poder reforzar una imagen positiva de nosotres mismes en base al odio

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Estas actitudes, aunque se puedan llegar a tener para desdramatizar, pueden llegar a ponerse en el extremo contrario, esto es, en lo que se conoce en inglés como naysayer (denigrar automáticamente todo lo que pueda decir la persona que está en nuestra diana). Por eso a la hora de hablar de agresiones por opresión deberíamos de gestionarlo de otra manera, esto es, sin caer en los ‘frentes’, sin caer en que le enemigue de mi enemigue es automáticamente mi amigue.  Básicamente porque no me gustaría que a cuenta de estas actitudes descreditáramos la Teoría del Privilegio, porque ni representan ni van con éste.

Por ejemplo, si eres transfeminista y otra transfeminista (vamos a llamarla Pepi) te agrede usando el privilegio alosex (pongamos que se burla de la gente asexual), no crear un frente de acción contra Pepi con una abolicionista-TERF que dice que Pepi la bloqueó en twitter por decir esta TERF que las mujeres trans no son mujeres (fíjate que locura),  con el anarcomacho que te afirma que Pepi le rompió el corazón (poretiko), con le chique que odia a Pepi porque como no tenía sitio en su coche no pudo subir a Barcelona a ver ese concierto de Akelarre (qué mala es Pepi, madre mía), o con un mapache que pasaba por allí. No sé si me explico compañeres, no creemos frentes absurdos dignos de una peli de comedia norteamericana.

Señalar actitudes ha de tener una coherencia lógica para validar tanto nuestros argumentos como la teoría del privilegio. Estamos señalando ante todo actitudes y privilegios, estamos señalando estructuras de poder, no deberíamos señalar a las personas sin un trasfondo analítico que nos respalde. Cuando se busca un frente anti-alguien, éste siempre deriva en la carencia de análisis sistémico: ¿qué son sino los frentes y partidos anti-PP? ¿No son acaso un cajón desastre sin análisis estructural?

Es por eso muy importante también, desde mi punto de vista, que cuando sucede una agresión entre personas con una opresión común, no busquemos el approves de lxs opresores. Por ejemplo, si dos chicas o chiques feministas se pelean, que no busquemos el apoyo de hombres, o que si dos personas trans se pelean no busquemos el apoyo de personas cis; si bien es comprensible que cuando une ha sido agredide busca apoyos desesperadamente, no podemos permitir que nuestros conflictos internos sirvan para que lxs opresores estructurales metan la nariz en nuestros asuntos.

 

7. Sacar moralejas de cada conflicto:

Si de algo tiene que servir señalar una agresión es para sacar moralejas. La gestión de dicho conflicto, sea buena, mala o regular, también. Si se nos presentan ciertos conflictos en nuestros espacios es para aprender de ellos y no tropezar dos veces con la misma piedra.

Por ejemplo, si en un colectivo o grupo de afinidad un chico agrede a una chica, crear mecanismos de alerta para que no sucedan más agresiones machistas en nuestro seno, independientemente de que al chaval se le ‘purgue’ o no.

Esto también creo que es aplicable para las individualidades. Un espacio o une individue sin conflictos está condenado al estancamiento, pero un espacio o individue con múltiples conflictos no resueltos está condenado a ‘quemarse’.

Nuestra psicología ha de estar en constante renacimiento para no atrofiarnos, para no terminar sintiéndonos vacíes con el activismo porque nadie agradece nuestros esfuerzos, para no terminar sintiéndonos con burn out porque siempre estamos enmedio de todos los conflictos, para reivindicar con la cabeza bien alta nuestros derechos, y también para agacharla cuando la caguemos.

El caos nos mece en su cuna, una y otra vez.

Una y otra vez, cada vez extendiéndonos más en el infinito…

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Dejad a la mama tranquila, hostias

Estoy harte de espacios feministas (tanto físicos como virtuales) que, supongo que como son de índole pacifistoide blandiblú y no tienen narices de hacer teorías que incorporen la violencia auto-defensiva a la derrocación del patriarcado, pues se refugian en la consigna siguiente: Hay que criar sin machismo, sin cissexismo, sin heterocentrismo y todo eso. Lo resumen un poco carteles como éste.

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La verdad es que el planteamiento hace que mucha peña se lave las manos, ya que parte de que el patriarcado (algo colectivo) sólo se podría derrocar individualmente. Mediante la crianza de nuevas generaciones que por arte de magia estarían inmunes al patriarcado y que cambiarían al resto porque también nacerían con una enorme paciencia para frenar opresorxs (si os fijáis, poca diferencia hay entre este planteamiento y la magufada de los niños índigo). Y claro, si no nacen inmunes al patriarcado y tienen paciencia la culpa es de la familia que les ha criado mal. Está genial, te refieres a lo individual, así si alguien la caga señalas el error a alguien ‘de fuera’ por haber criado mal, le apedreas, y hala.

Curiosamente, estos planteamientos sólo se suelen referir a la crianza de la familia cuando hay muchísimos más factores externos a esta y que tienen mucha relevancia en une niñe: El profesorado, sus compañerxs de clase, compas del barrio y vecindad, actividades extraescolares…

Os contaré rápidamente mi experiencia: Yo nací en una familia obrera, de izquierdas tanto mi padre como mi madre. Mi amatxu, feminista, me educó con equidad de juguetes y equidad de ropa, y además yo le pedía diversidad de juguetes porque yo siendo niñe ya tenía fluidez de género y se me ocurría manifestarlo a través de los juguetes y las ropas. También me educó en lo mierda que era el amor romántico convencional y mazo de cosas más.

Reconozco (como bien le reconocí a un colega hace poco) que tengo el grandísimo privilegio de tener una madre y un padre que han respetado siempre mis procesos activistas, de género, de sexualidad, y hasta psicológicos. Sí, reconozco que eso me ayudó y hasta es un privilegio.

Pero cuando llegué a 5º de primaria, que resultó que el profesorado me metieron en un programa de altas capacidades, y ya cuando entré en la ESO que comenzaron a hacerme bullying, me refugié en actividades extraescolares y abusaron de mí, y toda la historia, pues pareció que todos los esfuerzos de mis padres se hubieran esfumado en un solo segundo. Porque no hubo profesorado que frenara al bullying que me hacían por ser diferente a lxs demás, e incluso lo alimentaban. Tampoco hubo un gabinete psicológico que me hiciera un seguimiento en el programa de altas capacidades y porque qué coño, yo era el autismo personificado y ningún profesional se dio cuenta.

Como tampoco nadie se dio cuenta de los procesos psicológicos y el bullying de Alan, el chico trans de 17 años que se suicidó en Barcelona. Como bien comenta este artículo:

El sistema educativo muestra su fracaso ante el más mínimo suceso de acoso. La muerte de Alan representa el colapso rotundo de todas las instituciones sociales que tienen responsabilidad en el asunto. Los adolescentes acosadores son los responsables directos, el instrumento y el brazo armado de un sistema social transfóbico, pero existe una banda social muy amplia de responsabilidad y de complicidad

 

Pero, aunque estas evidencias sistémicas pasen y haya infinidad de implicades, seguimos echando la culpa de todos los males y bienes a la crianza familiar y… ¿quién representa la crianza familiar? A ver si lo adivináis…. ¡Tachán!

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Y por cierto menuda tela el cissexismo del cartel de detrás, madre mía qué percal.

Ahhhhhhhh ¡Pues claro! ¡Cómo no se me ocurrió! ¡La madre! ¡Cómo va a ser la culpa de profesorxs y de las dinámicas sociales (más complejas de lo que pensamos) de lxs propixs niñxs, es más cómo va a ser la culpa del padre, la culpa es de la madre! ¡Mala madre! Es muy fácil echarle la culpa del patriarcado a cómo crían las madres, es más está chupado, puesto que las actividades de crianza no están remuneradas debido a la plusvalía que representa el trabajo doméstico femenino (provenga de mujeres cis o trans, así como de ciertas identidades no-binarias), por tanto si te quejas de lo que sea y le echas la culpa a una madre no te va a venir un sindicato corrupto a amedrentar en tus opiniones, cosa que sí que pasaría con el profesorado (trabajo remunerado, por tanto reconocido por el sistema). Si atacas a un profesor estás atacando a un trabajador y te pueden acusar de anti-obrerista. Si atacas a una madre ¿te acusarían de anti-mamista? Es que ni existe esa palabra de hecho.

Lo mejor, en todo caso, es no buscar cabezas de turco a la hora de solucionar problemas sistémicos tan complejos como el cisheteropatriarcado. Y menos todavía si estas cabezas de turco, como a esas madres que estáis poniendo entre la espada y la pared, están siendo oprimidas laboralmente y afectivamente por el mismo.

Las violencias individuales siempre tienen una raíz colectiva, en el 99% de los casos violencias estructurales (la violencia de auto-defensa es marginal hasta en los propios feminismos así que NO la cuento como violencia). Y aunque las soluciones individuales mejoren la vida de una persona (por ejemplo, la mía con mi madre, o la mía conmigo misme) y sean necesarias, no nos podemos aislar del resto del sistema. Si se hace una pedagogía, esta no se puede relegar a la familia, primero porque es alimentar dicha estructura, segundo porque es sobre-responsabilizar a mujeres y feminidades, y tercero porque ninguna pedagogía es individual: Esta se tiene que tratar, como todo, en colectivo, de manera tanto teórica como práctica, para que nuestros esfuerzos sean comunes, y con todo el mundo igual de implicado.

En resumen, más prospección, más puestas en común colectivas de las violencias que se dan en nuestros grupos, y dejad en paz a la mama.

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