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El Feminismo Bonito frente a la Discordia

Los ideales feministas cada vez llegan a más gente porque todas y todes luchamos duro para que así sea. El feminismo sale en portada de revistas, a la Superbowl, a la ONU,  e incluso hay periódicos que tienen columnas semanales dedicadas a ello. Hasta en Salvados se habla de patriarcado, y las XL salen en la tele. Todos esos avances jamás se hubieran imaginado hace unos años y son fruto de mucho esfuerzo, es muy bueno. Nuestras redes cada vez son más numerosas, donde hay personas muy diversas y eso gusta. Pero es cuando se proponen debates sobre otras opresiones en el seno feminista que la diversidad parece no gustar tanto.

Siempre es muy espinoso hablar de opresiones y de cómo encajarlas con el feminismo o la lucha donde más suelas participar. Nadie quiere reconocerse como opresore. Siempre es mejor usar el esforcímetro. Decir « yo organicé unas jornadas sobre esto » cuando alguien te pide que rectifiques un comentario discriminatorio. Todo el mundo habla del perdón, ese concepto tan católico, pero en cambio poques piden perdón y poques perdonan. Lo que, sin duda, poques rectifican. Poques llevan a la praxis, a la realidad. Nadie quiere exponerse individualmente, y menos colectivamente. Nadie está dispueste de depurar ciertas actitudes en un colectivo: En unos ambientes feministas donde (por el planeta en el que hemos crecido) se sigue respirando el neoliberalismo en nuestras estructuras activistas, donde las afinidades (aka amiguismos) priman por encima de la solidaridad y el apoyo mutuo, la gente prefiere tomar la lucha feminista y la « deconstrucción » de privilegios como un método de ‘autoayuda’ en vez de como una lucha conjunta contra determinadas estructuras que oprimen a un cuantioso número de seres humanos. No en vano en muchos textos veo frases que hablan de « liberarse del patriarcado » o de la heterosexualidad como quien habla de deshacerse de un jarrón.

En un contexto semejante, donde se plantean opresiones desde una óptica no revolucionaria, surge una reacción todavía peor: La del Feminismo Bonito.

El Feminismo Bonito tiene artículos sueltos con muchísimas visitas. Quienes lo escriben no suelen tener malas intenciones y pueden ser gente maja.  Y, sobre todo, es un discurso que a todo el mundo gusta. Se resume en la persuasión a que no haya conflictos entre corrientes (cuando, por número, es inevitable que las haya!). Claro, eso gusta tanto a ti, como a una del PSOE, como a la TERF que te llamó heterófoba, como al chico feminista que se cree el fockin amo, como a una persona discriminada que tiene un burning increíble y prefiere tirar tierra de por medio, y como a una persona discriminada que no le gusta que se hable de su discriminación porque ha encontrado su espacio de seguridad y se ha olvidado del resto. Es más, a lo mejor quien escribió algo una vez de feminismo bonito fue por una ruptura política feminista, pero gusta tanto que le puede gustar hasta a la chica en cuyas muelas se caga. Un mismo discurso no puede gustar a gente tan diversa, porque sus intereses pueden ser múltiples y opuestos entre sí. Si gusta, es porque el lenguaje es borroso…

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Imagen sacada de la página: En Somosaguas andan diciendo

El feminismo bonito lo suele hacer gente bonita. Gente guapa, hablando en plata de belleza normativa. Gente popular en el activismo. Gente bonita con sentimientos bonitos. Podría citar, como ejemplo ilustrativo, el artículo Tan Feminista Que Eres de Barbijaputa para Píkara Magazine. Pero podría poner muchos más ejemplos, incluso de artículos de gente a la que quiero y admiro, pues es un discurso muy en boga.

El feminismo bonito no da datos, no ejemplifica, no da consejos concretos. Habla de que frente al debate tiene que primar el amor, la empatía, los cuidados, la cercanía, el diálogo, el saber escuchar. De conceptos que a saber si tienen un significado palpable, y si lo tienen para cada persona son de una forma (no como si hablo de privilegios que es algo materialmente demostrable). Como no son conceptos que se puedan materializar, su utilización puede ser incluso psicofóbica: Si yo leo « empatía », no lo interpretaré como yo interpreto la empatía, sino como lo interpreta el modelo social vigente, el neurotípico. Pero en cambio, si leo « empatía » me apaciguo, porque son conceptos que sosiegan nuestras mentes, las desconectan de un análisis racional y espontáneo. Tal y como hace la Iglesia y organizaciones similares.

 

Hay dos argumentos que, cierto es que son muy gancho en el feminismo bonito. El primero es la presunta inaccesibilidad del lenguaje de la convergencia de luchas y que sería mejor ofrecer un mensaje que « llegara a más gente », cuando esa descafeinización demuestra su fracaso absoluto (y merecido) frente a, por ejemplo, poblaciones racializadas, pobres y/o trans. Tratar múltiples opresiones sirve precisamente para llegar a más gente, no para llegar a cuatro elegides como se pretende creer desde este discurso.  Se habla de un supuesto academicismo del feminismo transversal, pero eso sí, desde posiciones que también son académicas. Y no en pocas ocasiones desde posiciones de clase acomodada, blanca, estable, populares, sociables, en un colectivo importante etc.

El segundo argumento es el de que desde la transversalidad se hacen carreras a ver quién está más oprimide y que se dan linchamientos populares. Insisto en que no voy a negar este hecho. Como tampoco voy a negar que existen chantajes emocionales del tipo « si no me haces casito diré que eres discriminatorio en X ». Pero, volvemos a lo mencionado arriba. Esto no es, ni más ni menos, que una inercia neoliberal de los transfeminismos, y las convergencias de luchas, que es normal que se dé porque ni hemos crecido ni creceremos (lxs vivxs) en otro sistema económico diferente al capitalista. Inercia la cual, por supuesto, quienes portan el feminismo bonito utilizarán conscientemente cuando les convenga y de hecho la utilizarán mucho, bien en su praxis bien en sus cuentas bancarias.

Tal y como el discurso tercerposicionista denuncia la globalización nutriéndose del dinero de los banqueros, el feminismo bonito denuncia la elitización del transfeminismo desde posiciones de poder en el mundo intelectual. Pero, aunque lo utilicen para estas dinámicas autoritarias, el discurso del feminismo bonito no pretende « re-comunizar » la convergencia de luchas. Su enemigo no es el liberalismo, es la propia convergencia de luchas. Quiere acabar con los necesarios debates.

El Feminismo Bonito es como el brocialist (machista-leninista) sólo que superponiendo la opresión de « la mujer » (un sólo tipo de mujer, con un sólo tipo de fenotipo y de genitales) en vez de la de clase como hace el brocialist. Es el burócrata diciéndote que en tanto que proletario no puedes proponer otras cosas porque así terminarías con la revolución proletaria. El feminismo bonito es esa compañera blanca callando a una compa racializada con una sonrisa caritativa. Esa chica llorando que exclama en una asamblea de gestión de conflictos « ¿por qué no nos volvemos hacer amigxs y que todo vuelva a ser como antes? ». Es el discurso que no dudará en perseguir cual caza de brujas a cierto tipo de chicas (poco populares, « chicas de internet », etc) mientras que, frente a una acusación a alguien con prestigio, la gente se acordará de este discurso, del amor que tenemos en nuestra kundalini, y de lo importante que es la sororidad.

El Feminismo Bonito es, sencillamente, reaccionario. Bonito, precioso, como todo lo reaccionario. Las personas que lo promulgan no son necesariamente malas, ni « menos feministas », cualquiera hemos caído en él, como se pueden caer en tantas cosas. Saliendo del maniqueísmo, no voy a decir que ese discurso sea el mal porque no creo en ese concepto (el mal, otro concepto borroso, sí), pero sí que opino que es un discurso demasiado patalético, y en este mundo quien puede permitirse una pataleta es porque puede, porque tiene poder, porque sabe que será escuchada, quien sabe que no va a ser escuchade jamás se atreverá a exteriorizarlo. Por eso, son pataletas que retrasan nuestros procesos colectivos cuando, visto que a día de hoy hasta hay feministas en Ciudadanos, el tiempo en los transfeminismos juega en nuestra contra.

Por eso hay que saber identificarlas y combatirlas, tal y como debemos hacer con cualquier proceso que niegue la transversalidad, el feminismo, y/o la revolución social. En resumen, es indispensable combatir cualquier premisa que se meta en bucles metafísicos y donde los conceptos que se manejen sean los que inventaron aquellos señores que asesinaron y torturaron a muchos de nuestros antepasados… De los míos, al menos.

 

Por mis antepasades. Si no hay discordia, no es mi revolución transfeminista. Porque sin discordia, no hay colectividad. Sólo dogmatismo.

 

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(Le blog du Koala) El cissexismo en el mundillo feminista radi-aveces-caca

Este texto es un escrito francófono redactado por Ultrapuke, y que actualmente podéis encontrar en el blog Le Blog Du Koala, el cual recomiendo sin lugar a dudas. Está dirigido al cissexismo de los ambientes trans, maricas, bolleros, feministas y queer.
Nota de traducción (Griott): A pesar de a mí personalmente no convencerme las siglas sobre asignación, este texto las utiliza para denunciar determinadas situaciones. « Asigné.e F à la naissance » está traducido como AMAN (asignade mujer al nacer) y « assigné.e M à la naissance » está traducido como AHAN (asignade hombre al nacer). Han salido últimamente nuevas siglas en castellano para poder explicar este concepto, si alguien me las puede refrescar por favor que me contacte en los comentarios del blog.

 


 

 

El cissexismo es un sistema de opresión que pone los cuerpos, experiencias e identidades cis como norma, es una transfobia insidiosa la mayoría de las veces perpetuada por gente cis, e incluso a veces por gente trans.

Cissexismo es cuando llamas a tu colectivo con nombres del tipo « Clitoris », « Ovarios contra todo », o cualquier otra referencia a la anatomía de las personas con vagina. No podemos relacionar el feminismo con las vaginas sin excluír a todas aquellas mujeres trans que no tienen.

Cissexismo es cuando piensas que dos personas que han concebido une hije juntes son, a la fuerza, un hombre y una mujer heteros.

Cissexismo es cuando piensas que sólo las mujeres pueden gestar une hije y que son las únicas que podrían llegar a necesitar procreación asistida.

Cissexismo es cuando una bollera que folla con hombres trans te dice que jamás ha follado con un tío.

Cissexismo es pensar que a TODOS los maricas les ponen únicamente las pollas y que a TODAS las bolleras les ponen solamente los coños.

Cissexismo es pensar que es super radical que una chica cis no se depile y que, cuando una mujer trans no se depila, pienses que « no es una verdadera chica trans ».

Cómic « Assignée Garçon », de Sophie Labelle.

Cissexismo es cuando utilizas una polla o unos huevos como símbolo de masculinidad.

Cissexismo es cuando esperas que un chico trans sea ‘butch’ y que una chica trans sea ‘fem’, mientras que te la suda que tus amigos cis sean ‘fem’ y que tus amigas cis sean ‘butch’.

Cissexismo es cuando hablas de « preservativo femenino », de « eyaculación femenina ».

Cissexismo es cuando hablas de « sociabilizades como hombre » para referirte a personas AHAN, y de « sociabilizades como mujer » para referirte a las personas AMAN.

Cissexismo es hablar de « cuerpo de mujer » y de « cuerpo de hombre ».

Cissexismo es hacer campañas de prevención entre lesbianas suponiendo que todas tienen vagina.

Cissexismo es quejarse de que no había cortos de temática lésbica en un festival queer cuando acaban de pasar un vídeo de dos tías trans follándose durante 10 minutos.

Cissexismo es que pienses que me puedes generizar en femenino los días que me pongo falda.

Cissexismo es pensar que si no te has cambiado el nombre ni hecho una transición (hormonal/médica) no eres verdaderamente trans.

Cissexismo es pensar que si no eres binario no eres verdaderamente trans.

Cissexismo es creer que sólo hay un recorrido y una sola vivencia trans.

Cissexismo es utilizar a Valérie Solanas como el gran símbolo del feminismo queer.

Cissexismo es que en grupos/colectivos/asociaciones/eventos no mixtos sólo haya personas AMAN.

Cissexismo es suponer la identidad de género y los pronombres de alguien sea cual sea su presentación física.

Cissexismo es pensar que alguien (cis o trans) « tiene pinta de ser trans ».

Cissexismo es contratar a alguien cis para que haga el papel de personajes trans en el cine.

Cissexismo es pensar que un tío trans no puede ser marica, o que una tía trans no puede ser bollera.

Cissexismo es cuando quieres que las personas trans te digan que lo son.

Cissexismo es « luchar por la igualdad entre el hombre y la mujer ».

Cissexismo es pensar que luchar por los derechos reproductivos de las mujeres está centrado en el derecho al aborto y que no incluye reivindicaciones contra la esterilización forzada de las mujeres trans.

 

 

El amor es amatonormatividad.

Siempre que se habla de diversidad sexual, la diversidad afectiva se eclipsa. O en realidad no, no se eclipsa: Se sobreentiende que, conforme se establece una relación, se establece tanto por « amor » como por sexo. No hay nada más peligroso que pensar eso. Porque piensas en un « pack » que te tienes que llevar a la fuerza. Es como cuando pides en un restaurante de comida rápida (vegano,en mi caso, en el tuyo ojalá también) que por favor, que no te pongan patatas, que te pongan una ensalada. O peor, cuando sólo pides la ensalada. En realidad es peor, porque no es un servicio aislado y puramente económico, sino donde juegan además del económico otros factores. Ese cúmulo de factores que son ni más ni menos que el patriarcado.

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Estos factores de los que hablo son entre otros el sexocentrismo y la amatonormatividad. Éste último significa « imposición de la vinculación romántica y recíproca a alguien ». Nos crían en la ideología del tener pareja desde nuestros primeros días de vida, y que esta pareja nos tiene que atraer a todos los niveles. Esta imposición viene no obstante acrecentada por otras problemáticas del patriarcado, a destacar el género: Cuanto más te acerques a la feminidad o al género femenino, más se impone la vinculación romántica, para pasar a ser novia de, compañera de…

Cuando estás en una pareja heterosexual, la chica es la novia de, es su pertenencia. Él a ella podrá pegarla, menospreciarla, violarla, y hasta matarla: La sociedad dirá que « falleció », cual muerte súbita, cuando fue él quien la mató. La mujer maltratada no sólo depende del maltratador, depende del propio sentimiento romántico en sí (llamado « enamoramiento » para que suene más bonito), de ahí que, en ocasiones, una mujer pueda sufrir a lo largo de su vida varias situaciones de malos tratos con personas diferentes y de incluso géneros diferentes.

Así pues, por mucho que se quiera reformar el término « pareja » con gilipolleces sacadas de Acción Poética, por mucho que la propiedad privada pase de una persona a dos o tres, la amatonormatividad oprime, el amor es propiedad privada, por tanto mata. 

Puede haber quien me argumente, de manera tremendamente LGTBIfóbica, que « el amor es un invento para que la especie se siga reproduciendo ». Si bien es posible que inicialmente esa fuera la « intención » del patriarcado, hoy en día no es necesaria, incluso cada vez hay más parejas cisheterosexuales que se fugan del natalismo obligatorio… En cambio, en el mundo LGTB (más LG que TB) observamos el camino contrario, observamos que la frase mencionada tiene un calado inconsciente en las disidencias sexuales, y se calca. Y se reproducen situaciones de malos tratos, de posesividad… Y ahí, el natalismo puede existir o no. Por tanto, el objetivo de la amatonormatividad no es la ‘supervivencia de la especie’, al menos ya no lo es: Su objetivo es la desigualdad, establecer relaciones de poder.

Si eres GODI/LGTB no te libras del sexocentrismo y la amatonormatividad. Si eres transfeminista tampoco. Es que ni siendo activista del poliamor te libras, es más, por norma general, creo que no se están planteando bien los discursos poliamorosos. Estoy harte de discursos de poliamor cuyo argumento a extractar es « el poliamor es bueno porque puedes follar con más gente y así saciar tus instintos primarios », como si tuvieras que follar con todas tus relaciones, o como si tuvieras un vínculo romántico con todas tus relaciones… Mientras les amigues, aquelles con lxs que no follas, quedan relegados una vez más a un segundo plano.

Sería buena idea potenciar del discurso de la anarquía relacional, que intenta no sólo romper con la monogamia, sino con la jerarquización de las relaciones del tipo « primero la(s) relacion(es) sexoafectiva(s), y en segundo o tercer lugar las amistades ».

También sería buena idea visibilizar las identidades asexuales y arrománticas, ya que tenemos bien poca en los espacios de orientaciones disidentes, además, pienso que tenemos una capacidad subversiva de la que poca gente ha hablado hasta ahora; os recomiendo pues, que sigáis este 14 de febrero el hashtag #AcephobiaLike y #AphobiaLike.

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  La atracción romántica (enamoramiento) como un espejismo.

 

Por consecuente, estaría muy bien aclarar los diferentes tipos de atracción que se han podido delimitar. Las que más se suelen mencionar son la sexual, la romántica, la platónica y la estética. Se pueden encontrar definidas en páginas como Asexual ACES (página que recomiendo), en cambio no dejan de estar definidas de una manera normativa a su vez, incluso falaz.

Conviene recordar qué significa atracción. La definición más correcta que he encontrado es « lo que despierta interés o simpatía ». Profundizaría y diría « lo que despierta un interés sensorial positivo ». Éstas se van conformando con las imaginerías culturales que se van construyendo en la mente, aunque también algunos ‘dados’ conforme su neurodiversidad. Eso es cierto. Pero la atracción es ante todo un ejercicio sensorial. Te pueden atraer ciudades, paisajes, músicas, escritos… Y también personas. Las personas como son seres animados, con sistema nervioso y voluntad, pueden sentirse atraídas o no por otras personas, esto es, puede haber reciprocidad o no haberla, se puede « pasar al acto » o no. Por eso no hay que aspirar a tanto con definiciones grandiosas, y definir la atracción como lo que despierta un interés sensorial positivo, simpático, armonioso, agradable.

Partiendo de ahí, intentaré redefinir las atracciones más conocidas:

  • Atracción estética: Interés sensorial positivo ante la apariencia física de una persona, generalmente acompañado de una excitación cerebral. La defino como atracción primaria.
  • Atracción platónica (squish)Interés sensorial positivo ante la personalidad de una persona, generalmente acompañado de una excitación cerebral. Se puede buscar una reciprocidad y materialización (charlar, incrementar la confianza) o se puede no hacerlo. La defino como atracción primaria.
    • Hay quien define la atracción platónica como « buscar amistad con alguien » cuando primero amistad es de por sí un concepto de ‘segunda división’ (The Thinking Aro aquí lo explica muy bien) y segundo, definir las atracciones (cualquiera) partiendo de un supuesto de reciprocidad es falaz y discriminatorio, ya que hay gente cuya atracción no busca reciprocidad ni « materialización ».
  • Atracción sexual: Interés sensorial positivo ante una persona y generalmente acompañado de una excitación tanto física como cerebral que sintomatológicamente predispone al acto sexual, pero… ¡Ojo! Se puede buscar una reciprocidad y/o materialización (actividades de alto rendimiento sensorial) o se puede no hacerlo (porque le-s otre-s no quiera-n, creas que no quiere-n, o tú no quieras materializarlo). Esta atracción depende de las dos anteriores mencionadas (bien de la estética, bien de la platónica, bien de una combi de las dos), por lo que es una atracción secundaria.
  • Atracción sensual: Interés sensorial positivo ante una persona y generalmente acompañado de una excitación tanto física como cerebral que sintomatológicamente predispone a actividades sensuales, y se puede buscar una reciprocidad y/o materialización o se puede no hacerlo (ídem de arriba). Es también una atracción secundaria al depender de la atracción platónica y/o de la estética.
    • Las actividades sensuales se diferencian de las sexuales por su « bajo rendimiento de excitación sensorial física ». Que su rendimiento sea más bajo que en las sexuales no la convierte en le « hermane fex » de la atracción sexual, la atracción sensual es tan válida como la sexual.
    • Hay quien define las actividades sensuales como besitos y abracitos. Nada mas lejos de la realidad. Habrá quien considere un beso como una actividad sexual, y habrá quien considere un fisting hasta el duodeno como una actividad sensual. Ahí ya cada persona establece sus baremos.

Todas estas atracciones responden a estímulos directos de los sentidos (estos estímulos pueden existir o no, pueden estar más o menos condicionados culturalmente etc…).

Una atracción, por tanto, no « busca ». Una atracción no busca, per sé, establecer un tipo de relación. Eso es una imaginería que, aunque se « dispare » a la vez que una de las atracciones mencionadas, no tiene que ver con ésta.

No he incluído la atracción romántica como otro tipo de atracción. El motivo principal que me atañe aquí, en este artículo, es exponer la falacia del concepto. Según mis resultados cuando googleo ‘romantic attraction tumblr’, la atracción romántica responde a « quiero tener una relación romántica contigo ». Lo que:

  • Contradice totalmente la definición de atracción que hemos dado arriba
  • No se puede definir algo utilizando el mismo término que defines
  • Discrimina orientaciones grisrrománticas, la lithromántica por ejemplo

 

La atracción romántica (el enamoramiento) no es una atracción, es una expectativa fruto de la amatonormatividad: Lo que se entiende como atracción romántica o enamoramiento no deja de ser un « pack » de las cuatro atracciones anteriormente mencionadas. Si ante una persona se dan esas cuatro atracciones simultáneamente está muy bien, y por supuesto que se puede experimentar, eso no lo niego. El problema es intentar imponer que, por ejemplo, si una persona te atrae estéticamente, también te tenga que atraer en los otros tres campos (a destacar el sexual). Esa imposición es entre otras cosas la amatonormatividad y el sexocentrismo.

Hay fuentes, más alternativas, que definen atracción romántica o enamoramiento como « querer una relación íntima con alguien »… ¿Y qué significa pues, querer una relación con alguien? ¿relación cómo, tradicional? ¿así es como define alguien poliamorosx la atracción romántica? ¿lo define como « búsqueda de intimidad » cuando también se puede buscar intimidad en relaciones arrománticas como las queerplatonicas? No, eso que sientes no es atracción, eso es una expectativa. Pero no es una atracción. Nos han metido la idea del cupido, de los flechazos, y así pasa. No, no te puedes sentir atraíde por el hilo conductor que te une a alguien, al igual que no te puedes sentir atraíde por el tiempo, por los minutos del reloj. Ahí reside el mal de la amatonormatividad: Confundir atracción y expectativa, deseo y objetivos, estímulo sensorial y « lo que se espera de ».

La única finalidad de esa expectativa es imponer la relación romántica, por tanto, el sexo obligatorio en X frecuencia. Ahora no hablo de monogamia, hablo de relación romántica. La amatonormatividad y el sexocentrismo cooperan constantemente. Las bases de la relación romántica es que obligatoriamente te tiene que gustar todo (apariencia, personalidad, sexualidad, interacciones corporales) de alguien-es. Esa imposición es de por sí es una falta de consentimiento constante establecida por la sociedad patriarcal. Si bien es cierto que hay relaciones románticas asexuales, se sigue imponiendo la atracción recíproca en otros aspectos. Pero por otro lado lo bueno es que, si el sexo no se impone (como tampoco la dependencia, los celos, la monogamia, etc), vemos cómo el romanticismo y la atracción romántica (o enamoramiento) demuestran ser unos conceptos epistemológicamente vacíos de contenido. 

La amatonormatividad podemos afrontarla personalmente ¡O no! Pero sí que posiblemente, cuanto más critiquemos a la monogamia, al amor romántico y al concepto de amor mismo  tal y como (se supone que) hacemos con la heteronorma, más fácil se nos hará abordar análisis. Esto no es una competencia a ver quién se ‘libra’ antes de la amatonormatividad: Vamos todes en el mismo barco, y vamos a salir del mismo barco juntes, colectivamente. Pretender salir del tiesto cuando crecimos en él y sentirnos superiores por ello, sería una manera individualista y para nada ‘radical’ de ponerle fin al problema. Lo personal no sé si será político…pero lo radical, es, sin duda, colectivo.

En resumen y como propuesta de una solución conciliadora, pese a que es necesario seguir usando el términos sobre orientaciones románticas, para empoderar a ciertos núcleos GODI, poliamorosos, y del espectro arromántico (como es mi caso y el de muchxs compas), conviene combinar bien las pequeñas conquistas con los ataques al sistema, combinar reformismo y revolución: No conviene olvidar la inclusión de todo el mundo, como tampoco el análisis estructural, la amatonormatividad que nos mueve, la amatonormatividad que ha vendido el concepto de « amor » a la propiedad privada que supone la pareja, que ha malversado el concepto de amor hasta conventirlo en la misma mierda que la propia amatonormatividad. Amor es amatonormatividad, y son unos espejismos que matan, día a día, mujeres e identidades de género no hegemónicas en todo el planeta.

Por cierto, Feliz San Valentín y tal.

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Se llamaba Kayden. Era autista. Era trans.

Ayer 5 de febrero la policía asesinó a Kayden Clarke, un chico trans y asperger del estado de Arizona (EEUU) y conocido por sus videoblogs y en especial por un vídeo que se hizo viral donde su asistente personal canino le ayudaba frente a una crisis sensorial.


En esta ocasión Kayden, estaba en plena crisis sensorial y de ansiedad, y su madre llamó a la policía de su ciudad (Mesa) para que le ayudara. El resultado fue el contrario. Según reporta el detective Esteban Flores, cuando los oficiales de policía entraron en su domicilio se encontraron con la tesitura de que Kayden tenía un cuchillo dispuesto a autoagredirse. Y a los policías no se les ocurrió otra cosa que dispararle. Por un cuchillo, sí. Bueno, al fin y al cabo la misma excusa que usa la policía siempre para agredir, siempre « tienen algo », y si no pues se lo inventan. No sería la primera vez que la policía mata a un autista: El 20 de septiembre del 2011, Serge, un autista no-verbal, moría asesinado a manos de la policía marsellesa.

Igualmente, aunque él portara una arma blanca, esto demuestra la carencia de formación psicológica que tienen las fuerzas del orden, donde los policías heroicos y asertivos se quedan una vez más en la pequeña pantalla (de donde nunca han salido). Donde la policía mata a autistas. Quizás los Estados Unidos de América sea un país sincero, con un Estado sincero (no perfumado de mierda keynesiana) que simplemente desea proteger sus intereses y sus métodos: Uno de ellos es el malthusianismo: Lxs « débiles » tienen que morir. Esa es la filosofía del Estado. El meritocratismo.

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Un usuario en internet « Se suicidió a través de la policía- Darwin gana de nuevo!!!! » Pues eso, meritocratismo.

Pero tampoco me apetece centrarme en aspectos estatales y bajar más abajo, a la gente, donde el meritocratismo también se palpa. Se pueden decir muchas cosas de Kayden ya que hacía activismo en numerosas luchas.

Una de ellas, la animalista. Participaba en HALO (un colectivo de su ciudad que cuidaba de perrxs abandonadxs), cuya presidenta también llamó a la policía en el día de ayer, ya que Kayden le mandó un mail la noche del jueves diciéndole que si algo le pasaba que por favor cuidara de Sampson (su asistente personal canino que rescató del refugio de perrxs que llevaba su colectivo). Y me temo que a la presi le preocupaba más el perro que el chaval: Según leo en periódicos locales, Kayden no era un chico muy querido en los círculos animalistas de Phoenix. Al parecer ser, su actitud les chocaba. Una vez más,  los círculos animalistas y veganos (donde los comentarios psicofóbicos del tipo « menudo loco desalmado ese que ha matado a un ciervo deberían encerrarlo en el psiquiátrico » no tardan en aparecer en cuanto surge oportunidad) demuestran que es imprescindible que la lucha antiespecista/animalista/ecologista se interseccione con otras muchas luchas.

Kayden era chico trans. Bueno, se sabe por sus vlogs que tenía muchas ganas de comenzar el proceso hormonal en testosterona, no tengo la fuente que me confirme que se denominaba chico en verdad. En todo caso era trans y se llamaba Kayden Clarke. Muchos medios autistas se han hecho eco de la noticia de la trágica muerte, todavía más trágica al saber que él era la persona que salía en aquel vídeo viral que comentaba más arriba. Kayden en ese vídeo conectó con muches de nosotres, nos vimos a nosotres mismes. Viendo el meltdown de Kayden muches confirmamos que éramos autistas. Pero el problema viene cuando en los árticulos se malgeneriza a nuestro compañero. Esto se ha debido en gran parte a la información dada por sus propios asesinos (la policía), que en su declaración se refieron a él todo el rato en femenino pues no estaban al tanto de su transición; esa es la información que en todo momento ha circulado (y en la cual se han ensañado los medios locales aun sabiendo que se llamaba Kayden), por lo que la malgenerización se ha debido a una momentánea falta de información. En cuanto se ha corroborado su transición y sus pronombres, las noticias en páginas autistas (donde las cuestiones de género no suelen ser precisamente ajenas) se han ido editando paulatinamente. Su malgenerización ha venido más bien dada por los medios informativos locales, tránsfobos y neurotípicos como ellos solos, donde, tanto fuentes policiales, como redactores, como personas que comentan la foto, demuestran que Kayden era una persona que toda su vecindad rechazaba casi por unanimidad.

 

Así que: Ya que los websites autistas han ido rectificando el misgendering y han incluído su transición, me gustaría saber cuántos medios informativos LGTB y trans harán énfasis en que Kayden tenía y de hecho fue asesinado por su síndrome de Asperger. Es más, me gustaría saber a cuántos les interesará esta muerte. Posiblemente no lo hagan. Al igual que Alan Turing se sabe que fue gay pero no que fuera autista. Al igual que se sabe que Virginia Wolf era bollera pero no que era bipolar. Como siempre, los ídolos queer sufren un borrado total de su identidad neurodivergente. Como siempre, en las manifestaciones contra la transfobia se grita « somos anti-normales, no enfermos mentales ». Como siempre, las asociaciones trans pisan del todo a sus compañeres trans y neurodivergentes con unas consignas que reclaman que se excluya el Test de Minessota en los diagnósticos de disforia de género cuando a las personas Asperger (algunas trans, otras cis) también nos dan el test de Minessota, con unas consignas con un #DerechoASer que pide que se excluya la transfobia del DSM cuando lo que habría que pedir es que se excluya el DSM de la faz de la Tierra.

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« Deja de intentar encajar cuando naciste para estar afuera » Última foto de portada de Kayden Clark.

A Kayden los médicos y psicólogos no le dejaron transitar hormonalmente debido a su síndrome de Asperger. Es más, le dijeron que se tenía que « curar de su autismo » (!!!!!!) antes de empezar su hormonación. Violencia psicofóbica diaria. Confirmo aquí, por lo que me atañe, que son diagnósticos excluyentes. Que tienes que elegir. Que si eres trans tendrás que ser binario y fingir neurotipicismo, tendrás que pasar por el aro. Mismamente a mí, que me encuentro en pleno proceso de diagnóstico de Asperger, sé que no podré acceder a hormonación conforme concluyan mi diagnóstico.

Así que por favor, chicos trans (neuro)normativos: No aprovechéis esta noticia para decir que la policía le asesinó por ser trans e incluírle como víctima de transfobia, y ya de paso intentar « medir » las cifras entre chicas trans asesinadas y chicos trans asesinados, decir que a vosotrOs también os matan, relativizar la transmisoginia, cargaros el transfeminismo un rato, y hacer un erasuring total de la identidad autista de nuestro compañero. Kayden fue asesinado por su crisis sensorial autista. Y su crisis sensorial se daría entre otras cosas, muy seguramente, porque los doctores no le consideraron lo « suficientemente trans », no se lo consideraban porque era autista. Vosotros tampoco le habríais considerado lo suficientemente trans si le hubiérais conocido. Kayden era ese trans del que todo el mundo reniega porque no conviene. Porque da « mala imagen ». Porque a ver si « la gente que no sabe » va a pensar que todxs lxs trans estamos locxs y no vamos a poder conseguir esas conquistas socialdemocratillas que nos hemos propuesto.

Hurgando en el perfil de Kayden me encuentro con una imagen en su foto de portada: Deja de intentar encajar cuando naciste para estar afuera. Quizás fue la moraleja, el bofetón, que quiso darnos desde un principio. Chicos trans normativos, mundo trans normativo, teníais mucho que aprender de gente como Kayden.  Y mientras hayamos trans haciendo activismo neurodivergente, tendréis mucho que aprender de nosotres. Rest in power compañero, hermano. El mejor homenaje, continuar la lucha.

 

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Kayden Clarke acompañado de Sampson.

 

 

 

 

 

El carácter polimórfico y multicolor del machirulo en el espacio público

Hace mes y medio, se supo de la agresión sexual que protagonizó recientemente nuestro querido fascista más traducido, el señor Alain Soral, el cual insultó a la modelo Binti (tras acosarla por internet) de « puta a la que nadie iba a querer, porque los negros con buen gusto se van con las blancas », y que era una « negra de mierda que en 10 años iba a parecer un viejo hindú ».

Un caso muy significativo, de un tipo de acosador muy significativo: El que aprovecha no sólo su privilegio de género, sino también su privilegio de clase y raza. Caso del que poco habla ese feminismo mainstream y más blanco que un gusiluz.

Por eso me he animado a la empresa de traducir este excelente artículo de Clemmie Wonder, sobre el carácter polimórfico y multicolor del acosador del espacio público, ya que en ocasiones parece que algunos acosadores tienen más prioridad que otros… 

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Alain Soral es uno de tantísimos blancos que no duda en acudir a su privilegio de género, clase y raza a la hora de agredir sexualmente a una chica.


« Vamos a ver, si no respetan a sus mujeres es su problema, aquí estamos en Francia »

« No soy racista, pero es que estoy harta de que me acosen por la calle »

« Es su cultura, tienen otra forma de concebir la seducción »

Estas declaraciones no pertenecen a miembros del Frente Nacional, ni siquiera a gente que se digan o piensen racistas. No. Son frases que he escuchado y escucho cuando se habla del acoso callejero.

Porque, como hablaba recientemente un artículo de Rue89,  es un hecho: Para muchas personas, inclusive las que sufren acoso callejero, los agresores son siempre chicos de la banlieue, chicos de barrio, inmigrantes, chusma, canis, moros, negritos… Hablo a menudo de acoso callejero con muchas personas, y la recurrencia de las frases que he citado antes, me entristece.

Bueno, de hecho me cabrea. Hace que me salga de mis casillas

Porque cuando sólo se habla de un tipo específico de acoso callejero, mis compañeras blancas y burguesas invisibilizan totalmente otro tipo de acoso que vivimos las mujeres racializadas con la misma frecuencia y la misma violencia.

Vivo en un barrio muy burgués, que es también el barrio de las putas en esta ciudad. Hace unas semanas, un hombre de unos cincuenta años se dirigió hacia mí. Rápidamente, sin presentarse ni siquiera saludar (sí, ni siquiera un « qué pasa nena »), el tío propone follarme, tiene dinero, quiere metérmela. Lo que tardo en asimilarlo y reaccionar, intento alejarme declinando la oferta, molesta. Pero el señor me atrapa, me estampa contra la pared e insiste, murmurándome « venga, que tengo ganas, puedo pagarte, déjate hacer, estás tan buena… », las suplicaciones del tío daban a entender que el hecho de que él tuviera ganas justificaba lo que estaba haciendo. Me faltan unos segundos para reaccionar. Entonces exploto. Le insulto con todas las palabras que conozco, le empujo, me zafo, le grito, le pego, y por fin se aleja.

La gente que pasa por la calle sonríen, como divirtiéndose. Yo tiemblo, estoy como una olla a presión, y no entiendo qué ven de entretenido en el tema. Y entonces, cuando decido seguir caminando, escucho al dependiente de la tienda de zapatos de al lado (que salió para ver lo que pasaba) decirle a su colega « bah no es nada, tan sólo una prostituta que ha hecho un escándalo »

Si una burguesa que hubiera sido acosada de esta misma forma por un cani o por un inmigrante, la gente no habría tardado en preguntarle que qué tal estaba, si el chico la había hecho daño, o si quería o no llamar a la policía. Pero soy una mujer racializada en shorts ajustados y desgastados que declina la oferta de un señor que debe de tener en la cartera unas tres veces el alquiler de mi casa, por tanto tan sólo soy « una puta que monta un escándalo ». Porque rechazar una oferta de un hombre de clase superior, es siempre « montar un escándalo », es hacerse la interesante, es menos legítimo que rechazar esa misma oferta de parte de un cani, porque para un hombre, el dinero es sin duda poder de seducción, porque no están para nada lejanos los tiempos donde podías hacer lo que quisieras con las mujeres indigentes en una esquina de la calle sin pagar la más mínima consecuencia…

Son siempre blancos también, los tíos que me siguen con el coche (a veces con el cochecito del bebé dentro) hasta el portal de mi casa, incluso después de decirles y repetirles que no, que no estoy trabajando, que estoy volviendo a mi casa y que me dejen.

Siempre son blancos los que creen que el dinero da derecho a.

Son a menudo blancos aquellos que me exotizan y proyectan en mí sus fantasmas neocolonialistas acompañando su ligoteo pesado de todos los clichés sobre las negras: « gacela », « tigresa* », « leona », « salvaje », « Beyoncé », « Rihanna », « *chicanegrasexyqueestédemoda* ».

Y son bien blanquitos también los tíos de la Escuela de Comercio del barrio que vienen a la esquina de mi calle a pillarse el pedo con cerveza. Eran todos bien blanquitos y vestidos con polito por la noche los que, después de rechazar su invitación a sentarme con ellos en la misma mesa, empezaron a llamarme « Nafissatou » [nombre de la mujer que fue agredida sexualmente por Dominic Strauss-Khan, n. de la T] y a gritarme de forma que todo el mundo lo oyera, cómo me iban a follar a la mínima que bebiera o que dejara mi vaso lejos de mi vista. Eran una gran mesa de tíos blancos de buena familia que les parecía graciosísimo de amenazarme explícitamente con violarme (pero « de coña », claro) para castigarme por haberles dado calabazas.

Fue después de una noche de la Escuela de Ingeniería que rechacé educadamente a un chico aparentemente muy educado pero que después me insultó llamándome « negra de mierda » [traducción aproximativa de ‘sale négresse’, en verdad el insulto original es mucho más fuerte, n. de la T] y diciéndome que no me montara películas porque las « chicas como yo » sólo forman parte de esas que los hombres quieren follar mientras esperan a aquella con la que se quieren casar.

En el trabajo también. Era un burgués de bien el que, cuando todavía yo era todavía becaria, me llamaba a mi puesto saludando a mis jefes antes de decirles « es con esa pequeña becaria con la que quiero hablar ». Era un gran burgués el que en una noche de inauguración me prometió que haría de mí « alguien », como si yo no fuera nadie. Era un blanco el que, enmedio de una reunión, delante de mis colegas y superiores, se entretenía comentando las dimensiones de mi cintura y a quejarse de que rechazara sus invitaciones para ir a cenar. Fue un grupo de blancos el que, después de la realización de un proyecto común, encontraron que sería divertido « rularme entre todos » para celebrar nuestro éxito. Siempre han sido los blancos los que han amenazado con « taladrarme por enmedio » si no me ponía a cuatro patas. Siempre han sido blancos los que me han « tomado como rehén » aprovechando su posición de poder para que yo me tenga que sentir arrinconada, pequeña, humillada, obligada. Siempre han sido blancos los que me han hecho sentir que, haga lo que haga, de un momento a otro pasaré a ser de nuevo un coño con patas.

Así que sí lo sé, hay muchos « qué pasa nena », muchos « qué buenorra estás miarma ». Pero en esto no hay mucho misterio: Si los chicos de barrio y los canis están en la vanguardia de los acosadores callejeros, es porque el puesto de « acosador sexual en el trabajo » y el de « acosador sexual en los bares » ya estaban cogidos. Pero lo que pasa es que a la « gentuza » de los barrios, nunca apetece verlos en la calle. Los banlieusards, los canis y la chusma tan sólo toman el espacio que la sociedad les deja. No digo que su sexismo sea menos fuerte, o menos violento. Sólo digo que quizás sería el momento de no sólo hablar de ese tipo de acoso. Porque mientras nos regodeamos en el cani, el burgués se sienta, despliega sus piernas y se instala.

Y de poner las cosas en su lugar:

A ver, lo que da rabia, no es ser acosada por un hombre de clase inferior. Tampoco lo es que él piense que yo soy una chica de su barrio.

No, el problema tampoco es que su vocabulario sea limitado, o que a sus piropos les falte ingenio o palabras de más de dos sílabas.

Lo que da rabia es ser sexualizada, en todo momento, todos los días, en todos los contextos.

Lo que es molesto, es la banalización del insulto sexista en el espacio público.

El problema es que me siento menos legítima a ir y venir en este espacio. El problema es que a pesar de mi derecho inalienable de pasearme, me dan ganas de pedir disculpas por estar ahí presente, me siento una intrusa en la acera, como una invitada sospechosa a la cual habría que vigilar sus gestos. Y su culo.

Digámoslo de una vez por todas: El acoso callejero no tiene origen geográfico, religion o cultura (a excepción de la cultura de la violación). El acoso callejero es una consecuencia del patriarcado, Y el patriarcado no sólo es defendido por los chicos de barrio, también por todos aquellos que creen y afirman que la culpa siempre es de los demás. El patriarcado lleva tanto traje y corbata como chándal. Pero parece más fácil regodearse más sobre uno que sobre otro…

Queridas personas anti-sexistas: sufrir una opresión no debería ser jamás un pretexto para enarbolar otra. Cabrearse por estar cosas está (muy, muy) bien. Pero hacerlo con inteligencia y sin etnocentrismo, es mejor.

Besos

*Lo sé, no hay tigres en África, son los machirulos los que no están al corriente